Ando unos días metido en un laberinto. No se preocupen por buscarme aún la salida. Sólo me han dicho que el juego se llama Internet2 y lo ha sacado Producciones Doradas pero ni me dieron reglas, ni qué tengo que buscar ni si obtengo recompensa. Me dejaron un papel garabateado por Momus, que tampoco me ayudó: Cuando escribí sobre Internet2 en mi blog, apunté sobre la originalidad de su música y su presentación (¡ropa interior MIDI! ¡documentales falsos! ¡bailes folclóricos!), y describí como sentí que su espíritu musical estaba cercano al mío.”

No nos liemos. “Viva la música!” es justo eso: un sentidísimo brindis por la música… pero con las copas boca abajo. Después del panorama apocalíptico que nos dibujaron con la devastadora bienvenida a internet (el 1, el auténtico, no acepten imitaciones), el fin de la industria discográfica, el fin de los discos, el fin de las tiendas y el fin de las ilusiones, algunos vieron en esta divina comedia una gran oportunidad para que la imaginación se dejara de párvulas batallitas y por fin se lanzara a la conquista de la realidad. Internet2, Tarántula, Extraperlo, bRUNA, Emilio José… no recuerdo un año tan fértil (no bueno, sino fértil) en el panorama nacional.

Hace un año, Víctor Lenore dijo en este blog -con más razón que un santo- que el ingenio es algo que deslumbra al instante y que agota en dos semanas. A mí me gusta como disfraz, como ese simpático obstáculo que se empeña en dejar pocas pistas de a quién esconde. Carlos Carbonell rebosa ingenio, goloso anzuelo que cuando caiga por su propio peso –esas dos semanas- dejará al descubierto un cebo aún más sabroso. Daremos con él cuando los flashes se disparen sobre su Gran Gincana Musical. Entonces escucharemos a Michael Nyman y no nos haremos preguntas. Oiremos a los Residents y nos apetecerá creernos que siempre fueron los Beatles. Recitaremos las letras de Kraftwerk como si fueran poemas románticos. Miraremos a Momus y leeremos en sus labios un “ya te lo dije”. Cogeremos un clarinete de cartón y David Thomas nos enseñará a montar una orquesta sinfónica. Sonará Bach y nos colocaremos en corro para bailar una sardana. Todo lo haremos entre todos. Y cuando el reloj dé las doce, buscaremos a Alicia con la mirada; dando penita, a ver si conseguimos que nos vuelva a traer al país de las maravillas.

NOTA: Internet2 no es un cuento. Es una jodida realidad.