En una esquina de la avenida de Baviera de Madrid abrieron, durante escasos meses, una extraña tienda de discos que me topé por pura casualidad. Sólo recuerdo haber comprado un disco, que me pareció tan barato que no pude resistirme: “The Rubinoos”. Estuve a punto de dejarlo, ya que la portada era estrambótica y no había oído en mi vida a susodicho grupo. Llegué a pensar que era una reedición de algo antiguo o incluso unos chavales de high school que habían ganado un concurso con derecho a grabación.

Con el paso del tiempo me di cuenta que aquella efímera tienda tenía que ser un mecanismo de ventas de stocks de Hispavox. Con el paso del tiempo me di cuenta que aquel disco llegaría a ser muy especial.

Jon Rubin y Tommy Dubar habían firmado un debut perfecto, tan perfecto como convencional, ninguna canción decía nada nuevo, ni se salía de los patrones, ni dejaba de ser perfecta, el disco sonaba y sonaba en casa para mi deleite, yo preguntaba y nadie les conocía, investigaba y no había rastro de ellos. Me quedé con quince añitos adorando un impecable disco de power-pop para mi único disfrute.

Pasaron los años y seguí abrazado a ese vinilo que empezaba con “I Think We’re Alone Now”, de Tommy James & the Shondells, y contenía otro cover más soso: “Peek-A-Woo”, de The Cadillacs. El resto de canciones, mayormente de Dunbar, me enseñaban que la vía más rápida hacia el pop es la sencillez y aún más rápido si conjugas cuatro acordes guitarreros sin pretensiones. Cualquier canción del disco es un topicazo del rock’n’roll, llegando al clímax con “Memories”, balada pop que parece extraída de un molde de hacer churros, digo canciones. Todo tan previsible y tan primario, como mi edad, por eso se me grabó este disco en carne virgen y nunca podré despojarme de él.

Un segundo disco con un título muy indicativo (“Back To The Drawing Board”) volvió a calcar la fórmula y mantener el encanto de lo precioso vía vulgaridad. Aparecieron y desaparecieron, y en 1998 repiten la carambola con “Paleophonic”, los sonidos antiguos que tanta vida les dieron…. y en febrero de este año tocaron en Madrid…. resultará que al final no eran tan vulgares.