Ciertos acontecimientos convergen en el tiempo de un modo aleatorio y mágico. Así tenemos por un lado al Jim James más profundo y litúrgico, aquél que se movía como un acróbata sobre una cuerda de nylon musical transparente y asombraba con solo abrir la boca. El Jim James bañado en capas doradas de reverb entre “The Tennessee Fire” y “At Dawn” en 2001. El Jim James fan de Beatles que hacía poco tiempo había pillado el truco al triple “All Things Must Pass” de George Harrison. El Jim James abducido por una belleza mística sobrenatural que un buen día se despierta con la desgraciada noticia de la muerte de George. Y, debatiéndose entre la pena y ese talento entonces virginal, buscando atrapar el espíritu de su héroe antes de que se desvanezca, agarra la guitarra en el mismo 2001 –George murió el 29 de noviembre- y graba este puñado de versiones con el ocho pistas de su primo. Ocho años después ven la luz.

Quizás sea “Tribute To” (ATO 2009) el disco de tributo más consecuente con el sentido literal del término. Es más que un homenaje y es más que una oración por el ser querido; es el acto de amor musical más sincero que nunca he escuchado. La voz desprende pérdida entre acordes a pelo, y ni siquiera en la requeteconocida y dulce “My Sweet Lord” –tan apta para invocar a los que profesan algún tipo de fe- puede escapar uno de la emoción infinita. Por supuesto la guinda viene al final con la canción que daba título al triple álbum: `todas las cosas deben pasar, todas las cosas deben morir´. Con lo justo, sin nada que ocultar ni nada que desechar. Lo único que lamento es que se trata de un EP –solo 6 canciones en 26 minutos- además grabado hace muchos años, por lo cual no lo puedo colocar como mi mejor álbum del 2009. Pero también está bien así. Porque las cosas son como son… pasan…y desaparecen.