Nombre más que adecuado –Wye Oak se llama el árbol oficial de su estado natal, Maryland: el nombre anterior Monarch no tenía lustre- para un dúo mixto de americana. Con las raíces firmemente ancladas en la tradición –country alternativo- y un punto noir de bosque para echarle una pizca de suspense –más sonora que narrativa: no son The Handsome Family– a la letargia habitual del género.

En su segundo álbum “The Knot” (Merge 2009), Jenn Wasner y Andy Snack dan unas cuantas vueltas en busca del clima adecuado. Algo contractos al principio –“For Prayer” suena indigesta-, van soltando lastre para despegar poco a poco –la otoñal “Siamese” da el pistoletazo-, cogiendo altura –el intermedio instrumental de “Talking About Money” proyecta los primeros síntomas de que aquí se cuece algo- hasta entrar en el meollo del álbum. Porque el dramatismo rasgado de “Mary Is Mary” –acordes dignos de Jason Molina o papá Neil Young-, una vez se ha añadido el entusiasmo de “Tattoo”, se convierte en ese sendero para que uno se abalance ante la gozada de “I Want For Nothing” –nivel Bowerbirds, oiga- como un panal de rica miel al abasto de la lengua de un oso. Que el crescendo no se mantenga en las dos últimas piezas no debe impedir el acceso a él. Y pido perdón si me he puesto un poco grizzly.