Hoy era el día de Bob Mould. La fecha señalada para escoger una de sus canciones, como venimos haciendo en la cita de los viernes. Había elegido una de su tercer disco en solitario –“Anymore Time Between”-, pero el proyecto pronto se fue al traste. Las palabras empezaron a rebelarse contra la idea original, quien sabe si por no contradecir al calendario, que dice que es jueves. Apenas dedico un par de horas al día a escribir, así que cuando el texto toma su propio camino más vale darle lo que pida antes que poner hora de vuelta a casa y reponer así la jerarquía doméstica. No siempre sale bien, pero es lo que dan dos horas.

“Anymore Time Between” llegaba de recorrer un camino similar al de “Santos que yo te pinte” (la mejor canción de Los Planetas, escrita cinco años después) para terminar negociando sobre el eterno reproche. Parecidas en su fuerte compromiso y en su simple lucidez, también las hermanaba esa cadencia estética –electricidad contenida y dirigida hacia un modesto crescendo- que tensa brillantemente el momento justo de aquellos viajes vitales. Me acordé de Vic Chesnutt. Con el mal trago aún pegado a las paredes del estómago, escuchar a Bob Mould me desencadenó un aluvión de recuerdos. Estos días ha estado sonando en mi cabeza con demasiada frecuencia “Too Far Down”. “Estoy jodido / y ya no sé como decírtelo / pero puede que esta vez no vuelva / porque ahora sí que me he hundido hasta el fondo”.

Hüsker Dü fue un grupo tenso por fuera y tenso por dentro. Que llegaran a entrar hasta siete veces en un estudio en otros tantos años parece obra de una intervención divina. Como un milagro parece que poco después de comerse el bajón del siglo en aquella canción de “Candy Apple Grey” –mi disco favorito de Hüsker Dü-, Bob Mould tragara saliva y celebrara su segundo encuentro multinacional (“Warehouse: Songs And Stories”) con un golpe de pecho de lo más responsable.“These Important Years” anunciaba el punto y final de los Dü con euforia y decisión. El mensaje no tardó en cuajar. Aún hoy, se destapa como un bote salvavidas que no suele fallarnos cuando pasamos demasiado tiempo “oliendo las rosas”. Una canción que te hace espabilar. “Estos son tus años más importantes / Tú puedes hacer que duren”. Y te lo crees. Sobre todo, después de haber bajado a la caverna de “Too Far Down” y haber sido testigo de un fin de año catastrófico. Un Bob Mould radiante nos mostraba la salida tan solo un año después. ¿Será que a veces no hay que ir en busca de las soluciones, sino pararse dos minutos y mirar al lado? Doce uvas, botella de cava y“These Important Years”.