La globalización es un hecho. No se entiende de otro modo pensar en Texas mientras escucho a un músico de origen chicano, Alan Palomo, propagar desde Austin –y no desde Brooklyn o Philadelphia– su pop enredado en mil y un sonidos de teclado. “Psychic Chasms” (Lefse 2009), primer álbum suyo como Neon Indian, es un compendio de synth pop en su vertiente hype más furibunda y bailable. Predominan los beats firmes aunque no demasiado acelerados –podría llamarse synth dub a este cruce entre “Popcorn” y Lee Perry que es “Laughing Gas”-, de un festivo casi barroco –entre Discovery y The Go! Team –, sin vergüenza alguna a la hora del saqueo rítmico ochentero –como Empire Of The Sun– y que, salvo contadas excepciones –pop lisérgico en “Should Have Taken Acid With You” no lejano a MGMT– puede acabar –entre pastoso y grumoso: nada de diseño rítmico apolíneo- atragantándose a pesar de su etiqueta pop si se consume de un tirón. ¿Qué le salva? Su carácter veraniego y hedonista. El mismo nombre de su canción mejor resuelta, “Deadbeat Summer”, ya indica que debe ser consumido preferentemente en momentos de asueto y subidón escapista a tono con el crisol de colores vivos en la portada angular. Este membrillo de sintetizadores espesos al primer contacto con el paladar será bailado hasta en la más recóndita disco tejana, donde el sol puede hacer pupa incluso a bajo cero. Dicho de otra manera, Neon Indian actuarán –como local y no como visitante- en South By Southwest 2010.