Hace unos pocos años, cuando Internet aún no había consolidado sus reglas, yo me fiaba menos que ahora de los discos surgidos de la nada. Todos estos álbumes sin padrino, mirándote desde la estantería de la tienda con ojos de perrito pidiendo en silencio que los adoptes, se me antojaban demasiados para una sola inversión, así que solo podía recurrir a alguno de ellos cuando me fallaban las referencias prioritarias. Así, por azar, cayó en mis manos “Different Stars” (Bella Union 2003), el segundo de Trespassers William, uno de esos álbumes con puesto fijo en una lista de la década de 150 plazas. Canciones sentidas e íntimas, ataviadas con el halo narcótico de Mazzy Star, y montadas sobre una nube eléctrica más espesa, también melódica y casi siempre agradable.

De entre las muchas canciones notables del disco sin embargo había una que destacaba por encima de las demás, como si la calificación de sobresaliente le quedase corta. “Just Like This” es el sueño que te gustaría que nunca acabase. Tras la percusión mortuoria inicial, irrumpe ese ángel al que se le aplaude incluso la miel con forma de saliva al posarse sobre el micro. No sabes cómo ni cuándo, pero la pieza ha ido cobrando vida con el arpegio, como la resina del opio convertida en amapola, arropando a la voz de Anna-Lynne Williams en el gozo de su plegaria celestial. Restos de folk en funda de shoegaze, letal al columpiarse en un compás ingrávido. Con los ojos cerrados, siguiendo las instrucciones de ella, quedas sumido y atrapado entre los muelles de la electricidad estática, preguntándote cómo demonios hay gente capaz de construir peldaños infinitos de belleza para que tú los puedas subir.

Anna-Lynne y Matt Brown han actuado en varias ediciones de SXSW. También lo harán en la del 2010.