Las formas más conservadoras de americana –las que se tocan con el country– suelen provocar el rechazo inicial típico de lo trillado: poca aportación sustancial, más e lo mismo, etc etc. Con los tiempos musicalmente excitantes que corren, no debería tener hueco en mi menú diario. Y sin embargo algunos álbumes traspasan esa barrera invisible, sorteando los prejuicios hasta exigir un trato justo.

Por ejemplo Dawes, californianos del área de Los Angeles –de Malibu era su primera encarnación como Simon Dawes-, una denominación de origen con la mala reputación de habernos regalado a Eagles. ¿Y alguien podría ayudarme a describir los estatutos por los cuales se suele rechazar a estos últimos y en cambio abrazar a Fleet Foxes? Escuchando algunas canciones del primer álbum de Dawes titulado “North Hills” (ATO 2009), como por ejemplo “Give Me Time” o “Take Me Out Of The City”, la delgada línea parece difícil de discernir. “When You Call My Name” en cambio se queda en el estilo de los primeros. “Love Is All I Am” podría estar firmada por Wilco (el nombre de Pat Sansone aparece en los créditos). A “My Girl To Me” le falta un trago de bourbon para ser de The Black Crowes. Y “That Western Skyline”, “Bedside Manner” y “If You Let Me Be Your Anchor” despliegan el trote típico de “The Weight” de The Band, con ese medio tiempo de percusión de redoble grave y coros ensalzados por teclados (aunque segunda y tercera con mejores resultados).

En algún lugar de la costa del Pacífico, en alguna de sus playas con las olas rompiéndose por segunda vez ya amansadas en mi cintura, puedo escuchar a lo lejos, de espaldas al sol que se esconde por el horizonte anaranjado del fastuoso atardecer, el eco tibio de estas canciones procedentes de los verdes valles californianos.