Hay algo maravilloso dentro del mundo del -ya no tan- enfant terrible Kieran Hebden, una especie de magnetismo inherente que hace que sus álbumes difieran en mínimos detalles el uno del otro pero tengan tonos variables según por dónde se enfoque el sonido. Son detalles inapreciables en superficie con una sola escucha, pero que hacen reconocible siempre su firma a partir de la segunda o tercera audición: “suena a Four Tet”.

 

En los ocho años y algo que han transcurrido de la publicación de “Pause” (Domino, 2001) hasta hoy en día, Hebden ha grabado cinco discos en cinco años, uno de ellos de remezclas, todos ellos con Steve Reid, varios ep’s y maxi-singles, ha publicado cinco largos con su alias principal, remezclado a Radiohead, Black Sabbath o Madvillain, reeditado grabaciones inéditas de Fridge en Output e incluso se ha colado en el estudio con el enigmático Burial en el que fue uno de los mejores 12’s editados el año pasado, (Moth, Text Records 2009). ¿Hiperactividad? Durante este período ha tocado palos tan distantes como los que enfrentan el free-jazz con el pop electrónico, el post-rock con el krautrock, acercamientos recientes al minimal-techno (“Ringer”, 2008), leftfield, IDM y free-techno, la etiqueta que para mi se ha ganado a pulso, un adjetivo que le define mejor incluso en directo, donde el componente impro es la base sobre la que se sustenta el show. Su paso el año pasado por el CBA madrileño fue toda una demostración de destreza bipolar a pesar de lo desastroso del sonido y la poca acogida a nivel de público que sigue teniendo fuera del horario de club en España.

 

Estos días ve la luz el excitante “There Is Love In You”, un álbum basado en el uso extenuante de la melodía como manantial de sonido. Alejadas las baterías convencionales por completo, el ordenador es ya claramente la principal herramienta de trabajo. El mimo melódico es evidente en “Circling” o en la superlativa “Love Cry”, single de adelanto del que recomiendo especialmente el remix de Joy Orbison, con ese fantástico ritmo de evidente influencia  latina. “Sing” contiene el caldo suficiente para colarse en una sesión de techno, mientras en el otro lado está “This Unfolds” tendiendo un puente hacia el sonido callejero londinense y la penumbra dubstep, pero derritiéndolo con una preciosa melodía acústica. “Plastic People”, (club donde pinchó Hebden varios años, toda una institución underground de las noches de Hoxton) instalada bajo un manto de teclados y glockenspiels o el cierre con “She Just Likes to Fight” no son más que dos de los recursos que el de Londres utiliza en un disco pletórico de sensaciones y que devuelve a la actualidad el debate sobre si la tecnología es capaz de emocionar, esas viejas conversaciones sobre la aparente frialdad de las máquinas a la hora de transmitir sentimientos. ¿Las recuerdan?

 

Paralelo a este lanzamiento, está previsto que Ecstatic Peace edite el nuevo disco de los americanos Sunburned, “A”, colectivo ruidista con miembros de al menos cuatro países europeos y americanos, con multitud de cdr’s publicados –unos 50- en su propio sello Manhand, que incluye producción de nuestro hombre. El inglés utiliza el laptop como herramienta de directo, ensamblando ruidos cotidianos a la manera de Herbert en Doctor Rockit e introduce echos y delays en consonancia con la tradición alemana. Por si alguno piensa ya en googlear “A”: el artwork es obra de Raymond Pettibon. Pasen por caja y tendrán doble motivo de satisfacción.