
Aunque el juego que suelen dar los grupos con vocalista femenina en el pop sea desde casi siempre –o desde Blondie- predecible, pequeños matices pueden hacerlos más o menos atractivos según el panel auditivo del receptor: cuesta mucho en esta gama descubrir arcas perdidas y becerros de oro; quizás, apurando, una pieza de más valor sentimental que artístico. [Más...]



