Cada vez me cuesta más encontrar sellos con identidad y compromiso dentro del mundo editorial actual. Lejos quedaron los años de esplendor electrónico en los cuales parecía que cada sello era especialmente único –esos maravillosos y también sobrevalorados 90- de Mo’Wax, Ninja Tune, Kompakt, Tigerbeat6, el conglomerado K7! o incluso Warp, ensimismado ahora en un batiburrillo estilístico inclasificable a pesar de que de vez en cuando hay aciertos estimables. También apartada quedó la avalancha indie de marcas respetadas tipo Morr, Mute o Rough Trade, sellos admirables todos pero sin ese aura que les hacía únicos. Les han salido competidores por los cuatro costados del ring.

De los actuales elijo Illegal Art por su pirateo divertido, descarado, prolongando la broma bootleg una década después, DC Recordings con esa bella imagen gráfica y un sonido funk tan narcótico e inimitable, el difunto Skull Disco, corazón del dubstep más arriesgado y gótico y un escalón por encima en este barómetro, a día de hoy, Finders Keepers / B-Music, bastante alejados de todos los anteriores estilísticamente y de abierta mentalidad retro: reediciones al estilo Far-Out pero con los anteojos puestos en los cinco continentes. Simples rescates de mente abierta como hacen, hacían, los héroes del sampling durante esos años 90. Hay que cavar hondo para encontrar el tesoro y ellos cavan más que nadie.

Siempre que me pongo alguno de sus discos imagino inmediatamente lo que deben ser sus oficinas. Alguien, supongo que Andy Votel -el co-fundador, en la foto- tiene que tirarse semanas escuchando las propuestas que les llegan vía mail, mediante correo ordinario, seleccionando grano de paja (que la debe haber y mucha), descubriendo ellos mismos esas maravillas quintessential de países como Turquía, Islandia, Pakistán o Bulgaria. Canción protesta, pop vietnamita, folk suicida, rarezas orientales, urdu, Bollywood, library, Lollywood, drugsploitation, bandas sonoras, sci-fi. El mundo es muy grande… deben pensar mientras cavan.

Inmiscuirse en su catálogo es mucho más que un viaje mental. Una experiencia similar a la sensación que se obtiene al entrar en los mundos enrarecidos de Analog Africa, Numero Records o Soundway por primera vez. Descubrimiento tras otro pierdes de vista los acordes monónotos del pop occidental dentro de un muzak fascinante y poliédrico. Recuerdo perfectamente la primera vez que escuché a Sarolta Zalatnay, la Sara Montiel húngara, como leí en un blog. Colorismo desbordante. O cuando te pones el bombazo que es Soreng Santi, una suerte de cantante tailandés de rock psicodélico con todos los dejes de la canción Thai micrófono en mano.

Ahí van 5 referencias recomendadas. No es que sean superiores al resto, pero abren el abanico del todo:


“Bearded Ladies, Volume One” (Varios, 2007). Freakfolk femenino en la onda del muy disfrutable también “Ladies From The Canyon”, de Numero Records. De la alucinante voz de Emma Tricca a Françoise Hardy, pasando por el susurro angelical de Bonnie Dobson. Las mujeres barbudas cantan a las mil maravillas.


“Pommegranates” (Varios, 2009). Uno de mis favoritos. Pónganse el burka, fuera de la escuela por lo que pueda pasar, y naveguen por un mar de pop persa, disco iraní, rock de calado intelectual y algo de jazz. Un mash-up estilístico magnífico que habla muy bien de la cultura persa durante los años 60 y 70.


“B-Music. Drive In, Turn On, Freak Out” (Varios, 2008). Dos años después sigo aprovechando muchos cortes para incendiar la pista cuando no tengo el recurso necesario. El más bailable de todos los recopilatorios de FK. De Pegasus o Ennio Morricone a Cheung Kam Chun, Özdemir Erdoğan, los españoles Unidades o Trúbrot. El tracklist se dejó en manos de, entre otros, David Holmes y Dom Thomas. Como Tarantino le eche el guante tenemos filón para años.


“Valerie And Her Week Of Wonders” (Luboš Fišer, 2006). Banda Sonora de la película checoslovaca de 1969 muy en la línea de Rosemary’s Baby de Roman Polanski. Broadcast hicieron una revisión (“Valerie“) de una de sus canciones en el 2003 incluida en “Ha Ha Sound”. Clásica, exótica y esotérica.

“Welsh Rare Beat, Vol. 1 y 2” (Varios, 2005 y 2007). Meticulosa selección a cargo de Gruff Rhys de Super Furry Animals y el mismo Votel que junta en tonos humorísticos, folkies, anárquicos y psicodélicos temas cantados en galés durante la década de los 60. Fascinante acercamiento al mundo interiorista de Nick Drake desde la óptica de un duende trasnochado.