`So this is for you Fleet Foxes, it´s a little gift from us…´. Lo dicen las jóvenes hermanas suecas que componen First Aid Kit mirando sin complejos a la cámara, con un retintín en forma de sonrisa coqueta mal disimulada –esas hormonas revueltas- antes de atreverse con una versión -dos voces, una guitarra acústica, bosque nórdico como decorado, camisas a cuadros, interpretando con los ojos cerrados- de “Tiger Mountain Peasant Song”.

Surgieron desde el extrarradio de Estocolmo. Si aquí nos quejamos del frío, imaginémoslas encerradas al abrigo del nocturno invierno allá. Unas voces bonitas de dos quinceañeras que agarran la guitarra en plan folk de alcoba para entretenerse, descubriendo fórmulas muy anteriores a las dominantes en las FMs. Ante su capacidad para dignificar cualquier tipo de versión –sea “Blue Christmas” o “I Walk The Line”– y visto el desparpajo que solo puedes poseer si eres escandinava y a la vez adolescente, las hermanas Söderberg se plantean la posibilidad de componer. El resultado, “Tangerine”, es el tema estrella de su EP “Drunken Trees” (Rabid 2008) publicado en la misma discográfica que The Knife.

El gran mérito de First Aid Kit con este primer álbum “The Big Black & The Blue” (Wichita 2010) es su valentía: irrumpir desde el universo del folk rancio –el tipo Peter, Paul And Mary– sin complejo alguno, sabiendo codearse con otro de más caché –el de la malograda Kate y su hermana Anna McGarrigle, y otras atrevidas canadienses-, buscando la plasticidad de la combinación de sus dos voces. Sencillas, con los arreglos justos. Solo que, al igual que los también recomendables Slow Club, con la ventaja de haber mamado hasta hace muy poco de las fuentes del pop comercial antes de quedar fascinadas ante el nuevo mundo que tienen por delante –en el que conviven Fleet Foxes y Johnny Cash– tras haber cruzado esta puerta mágica.