¿Qué se quiere decir cuando se dice que un álbum es sugerente? Obviamente, que sugiere cosas. Al tratarse de música y de un puñado de canciones juntas, se intuye en la frase una intención conceptual. Efectivamente, “The Gaudy Side Of Town”, la primera canción de “Relayted” (Jagjaguwar 2010) de Gayngs, funciona a modo de película paseándote, de noche y tras llover, por cualquier calle de barrio de color de ciudad norteamericana. Ese reflejo de las luces de madrugada sobre el asfalto –recalquemos lo de nocturno, mojado, urbano y negro-, con falsete sobre beats ralentizados y aderezados con saxo, recuerda un hipotético cruce entre Fine Young Cannibals y Massive Attack. Sin embargo, algo mucho más espiritual y profundo –nivel Fleet Foxes, poca broma-, como la raíz del árbol centenario que la tormenta deja al descubierto, de pronto asoma en la versión de “Cry” –canción de Kevin Godley & Lol Creme, los cabecillas de 10cc a quienes este trío venera-, y a uno se le encoge el corazón –aún consciente de que apenas tiene que ver con los autores de “I´m Not In Love”– pensando en la fruta extraña que tal vez haya colgado de él durante siglos de esclavitud.

Una vez sumidos en la placenta de soul tecnológico adocenado cuyo magnetismo mantiene el punto groovy trasnochado, disfrutaremos atrapados en su líquido amniótico que nos mantiene a salvo en una temperatura estable pese a lo cambiante del paisaje sonoro. De hecho, cuesta mucho comparar alguna canción con 10cc –o D´Angelo, ya puestos a desbarrar- y al mismo tiempo decir que el padrino del invento es Justin Vernon –junto a gente de Megafaun y The Rosebuds-, pero así es. El cerebro de Bon Iver no solo anda de un prolífico incontenible –en mis manos ahora mismo tengo “In Deference Of A Broken Back” de The Daredevil Cristopher Wright, pequeño gran álbum donde ha colaborado-, sino que está aportando un nivel tan variado como exquisito. La guinda del pastel, como siempre, al final, con el recitado sensual sintético seventies de The Last Prom On Earth”Isaac Hayes, Barry White– supurando sensaciones olvidadas desde los tiempos en que los ritmos y las voces eran marcados por Earth Wind & Fire: un bienvenido fastidio cuando los barbudos blancos –léase también Jim James en Monsters Of Folk– se las quieren dar de molones negros. Gran disco.