No son nuevos en esta casa. Hace tres años ya quedó clara aquí la peculiar mezcla de estilos de Blitzen Trapper. Sigo pensando que pisan mejor en tierra “americana” que cuando se adentran en otros territorios donde los recovecos sonoros les impiden brillar.

Contradictorias las sensaciones de “Destroyer Of The Void” (Sub Pop 2010). Lo cambiante del largo tema inicial que da título al álbum es puro doble filo. Por un lado son de elogiar los quiebros intrincados de su estructura, pero por el otro éstos no acaban de conectarse entre sí de una manera natural armónica –como Wilco– y, no solo esto, dejan además la impresión de estar allí más para magnificar la canción que porque ésta necesite de pirotecnia prog. Si en un primer instante suena a sinfonía de matriz psicodélica beatle –o Dr. Dog– con los arreglos de Heather Woods Broderick –hermana de Peter Broderick-, los minutos –contemplando esa portada- la van acercando a aquellos grupos que emulaban falsamente los arpegios cristalinos y la épica medieval de Genesis Kansas mismamente-, cuando no contemporáneos de la ralea de Journey o Heart.

A medida que se suceden las piezas, se percibe que tal vez el problema no solo radique en los arreglos o el sonido -está Mike Coykendall-, sino en esas melodías demasiado mutantes, sin capacidad ni oportunidad de instalarse en la memoria o el corazón. Solo cuando Blitzen Trapper optan por tirar de la sencillez Wilco en la segunda mitad del álbum, con instrumentación más terrenal y voces a juego –“Evening Star”, “Lover Leave Me Drowning”, “The Tailor”-, con ayudas bienvenidas –Alela Diane en “The Tree”– y sin tantas ínfulas mitológicas, entonces llegan con bendita claridad.

Siguen como siempre –y van cinco- sin entregar el álbum perfecto. Pero con cinco canciones seguidas de envergadura, todas juntas una detrás de otra marcando un paso decididamente pop, están en ello.