No sé si la palabra polémico es acertada, pero he aquí unos cuantos discos de esta temporada que han generado opiniones contrapuestas. Unos los endiosan y otros los vapulean. Nunca llueve a gusto de todos, sobre todo de los críticos (que no cítricos).

“Acolyte” (Delphic). Poco que oponer a este tipo de productos si van de cara y no intentan engañar. De la nada surgieron, a nada saben pero resultan convenientes dependiendo del fregado en que nos hayamos metido. Entonces su funcionalidad se agradece, con un montón de potenciales éxitos sintéticos. El NME lo entendió de esa manera puntuándoles con 8, mientras en Pitchfork arquearon cejas con un 5.

“MAYA” (M.I.A.). Mi lentitud de reflejos siempre me ha hecho ir a remolque en el caso de M.I.A. De hecho, escuchando este disco, con su parafernalia tronando cual desfile del Imperio en “Star Wars”“Steppin´ Up”-, su acercamiento al pop“Tell Me Why”– cuando la gresca cesa –cadencia reggae de “It Takes A Muscle” o tramos de “Lovalot”– y se escapa de su lado heavy para sonar veraniega y fresca, me está empezando a gustar “Kala”. No sé si soy el único que escucha guiños de “Alouette” en “Stay To Be Told”. En The Boston Phoenix sacó nota máxima, 10, en cambio en Uncut suspendió con un 4.

“The Courage Of Others” (Midlake). El coraje es suyo al dejar la senda fácil de un estilo casi propio para penetrar sin machete en los tupidos bosques británicos del folk. Belleza más díscola y ambiental que la presente en sus estribillos anteriores, aunque a la larga igualmente destacable. Así lo vieron en The New York Times (9). Por el contrario, caso poco visto en su página, los de Pitchfork, en un ejercicio de auténtica saña, les machacaron con un 3,6.

“Here Lies Love” (David Byrne & Fatboy Slim). Tengo ganas de soltar un día de éstos cuatro párrafos comentando un viaje que hice a las islas Filipinas entonces gobernadas por Ferdinand Marcos y su esposa Imelda en 1985. Precisamente ella, la Rosa de Tacloban –en la canción Martha Wainwright deja entrever que uno de sus primeros amores fue Ninoy Aquino, años después opositor a la dictadura de Marcos– es quien ha auspiciado un doble álbum conceptual a cargo de David Byrne y Norman Cook. Rollo Evita Perón con algunas piezas –casi todas en el segundo disco- bailables. Temática y colaboración inusual –más invitados: St. Vincent, Florence, Cyndi Lauper, Steve Earle, Tori Amos en clave latina en “You´ll Be Taken Care Of”, Santigold, Natalie Merchant, etc- que no ha sido aplaudido por todo el sector. NME 8, Uncut 4.

“The Family Jewels” (Marina And The Diamonds). Lo que empezó como una colección de canciones simpáticas se me ha ido atragantando a lo largo del verano, hasta llegar a odiar su voz y ese retintín tan forzado y manido en su manera de hincar los acentos en las sílabas. Podría haber sido pop energético y se queda en ejercicio fatuo. Me irrita, casi prefiero a Florence. Y me sabe mal, primero porque compartimos ascendencia griega, y segundo porque le gusta a las personas con las que convivo diariamente. Lo cual me obliga a soportarla más de lo que quisiera. Estoy más con Uncut (4) que con el NME (9).

“Plastic Beach” (Gorillaz). Damon Albarn funde todo lo que pilla en su horno privado, con coartada de pasatiempo, convirtiéndolo en gema de quilates. Es un repaso global y adaptado a al gusto medio del consumidor cosmopolita –aunque no es hip hop auténtico ni africano auténtico ni pop auténtico, tampoco es un refrito- siempre dejando entrever los orígenes (me encanta el tiruriru indobalinés de “White Flag”). ¿Falso? ¿Reciclaje desnaturalizado? Seguramente un purista talibán de cualquiera de los estilos presentes no lo aprobará, pero a mí me parece un trabajo entretenido, educativo –si de verdad fuera dirigido a los niños…- y a ratos magnífico. BBC Music 10, Los Angeles Times 3,7.

“This Is Happening” (LCD Soundsystem). Que un álbum tan bueno como el tercero de James Murphy sea recibido con algunos peros dice mucho del nivel de exigencia de sus seguidores, quizás cariacontecidos al enterarse que ésta será su última entrega bajo el logo operativo de LCD Soundsystem. La disparidad de criterios también se debe a esa competitividad no escrita entre norteamericanos y británicos en pos del dominio musical del universo, más visible en los medios de comunicación que entre los músicos. ¿Vosotros os cargáis a Gorillaz? Pues nosotros nos cargamos a Murphy. Pitchfork 9,2. BBC Music 4.

“I Speak Because I Can” (Laura Marling). Tampoco ha gustado que una chica británica de apenas 20 años hinque sus fauces en el patrimonio cantautoril norteamericano. Esos quiebros de voz a lo Joni Mitchell de “Made By Maid” y “Rambling Man” o los coros doblados tipo CocoRosie de “Darkness Descends” han sido muy aplaudidos por sus compatriotas (The Guardian 10), y no tanto en la otra orilla (Rolling Stone 6). Yo me quedo con “What He Wrote”: pocas veces tan pocos elementos te golpearán con tanta contundencia.

“The Boxer” (Kele). La unanimidad de criterios solo se mantuvo con el primero de Bloc Party, un álbum por lo visto irrepetible que ha convertido a sus sucesores en colecciones frustrantes de canciones. Resignación. Quizás para romper esta dinámica ha querido Kele Okereke desentenderse de la marca publicando con su nombre. Para unos ha colado, como Billboard (8,2). Para otros en cambio no (Pitchfork 5,1).

“Forgiveness Rock Record” (Broken Social Scene). Posiblemente el brillo de antaño no llegue aquí tan refulgente debido a la maceración productora de John McEntire. Sin haberme puesto con él seriamente, me parece una bestia dormida que en cualquier momento –“Meet Me In The Basement”– puede despertar y causar graves heridas. “Texico Bitches” tiene el trote canadiense, más Stereolab que Do Make Say Think en “Sentimental X´s”, o a lo Arcade Fire tranquilos en “Sweetest Kill”. Los veinte segundos de asombro se sitúan entre el 1´50´´ y el 2´12´´ de “Art House Director”, cuando aflojan durante un instante con una transición pillada de “Behaviour” de Pet Shop Boys. Pichfork 8,3. Uncut 4.

PD: Señores de Uncut, vigilen su dieta…y tomen unas sales. Ya saben, contra la acidez. A ciertas edades toca.