Uno es esclavo de sus ídolos, y tiende a obedecer: sus gustos son órdenes. Hace más de seis años, cuando le mandé a Jim James de My Morning Jacket un cuestionario sobre sus preferencias musicales, lo que vino de vuelta en el correo electrónico me dejó boquiabierto. No me entraba en la mollera que un tipo del sur como él, con una herencia notable de country en su música, en vez de Lynyrd Skynyrd o The Allman Brothers Band, pudiera darme como ejemplo de música sureña a Outkast (de hecho me costó asimilarlo hasta la publicación del álbum de Monsters Of Folk con los dejes negros de Jim). ¿Quiere decir esto que Outkast son un grupo de hip hop para gente a la que no le gusta el hip hop?

Lo que quiere decir es que los referentes de Outkast son bastante más eclécticos y versátiles que el promedio de grupos emblemáticos del género. No son etiquetables geográficamente como Arrested Development por sus samples, pero lo florido de su abanico lo entenderá mejor un seguidor de De La Soul que uno de Public Enemy (si les suena a chino mi incursión en el cajón del rap jurásico, no se corten y recrimínenmelo). Por idéntica senda camina “Sir Lucious Left Foot” (Def Jam 2010), disco de Antwan André Patton (alias Big Boi) casi sin su socio André 3000 en Outkast, jugando con una amplísima gama de posibilidades –todas digeribles, esto es apto para todos los públicos salvo algún exabrupto tipo motherfucker de rigor- cuya variedad enriquece en vez de desnaturalizar.

De entrada, el silbido tipo Morricone de la intro –el Morricone de los westerns baratos del primerizo y chulísimo/chulesco Clint Eastwood– le cae como anillo –gordo y dorado, típico del hip hop– al dedo. Como contrapunto, un sample del coro de la ópera del teatro de Roma en “General Patton”, rollo peliculón tipo “Gladiator”, aporta la pompa precisa. Poco importa, pues lo verdaderamente relevante está en la sabia combinación de bases secas –esqueléticas en “You Ain´t No Dj”, de funk espartano tipo The Meters en “Follow Us”– con otras mucho más mullidas –sureñas en “Turns Me On”, de fondo R&B como “Hustle Blood”, o de un smooth encantador tal que “Be Still” con la presencia de su famosa apadrinada Janelle Monáe– y el aderezo de parrafadas electrizantes: “Daddy Fat Sax” y “Night Night” son en este aspecto energéticamente insuperables. Personalmente encuentro la paradoja centrada en dos canciones, “Tangerine” y “Shutterbugg”. La primera me recuerda mucho el desarrollo de Massive Attack, pero curiosamente es la segunda la que contiene un sample de Soul II Soul (Nellee Hooper fue cofundador de Wild Bunch, el colectivo de Bristol, y productor de “Blue Lines”).

Dejo lo mejor para el final. Si hay una regla básica del pop excelso, es cuando percibes la ansiedad en espera de un estribillo glorioso. Incluso le darías a la tecla de avance si no es porque el camino hacia él también te derrite. El de “Shine Blockas”, contando con el contrapunto delicioso de la textura vocal de Gucci Mane y con un sample de Harold Melvin And The Blue Notes, es tal vez el mejor que encontrarás este año, tanto que te entran ganas de aprender el texto de la canción para seguirla comme il faut, consciente de que el proselitismo blanqueado de Big Boi ha producido un gran álbum de pop.