Me alegro cuando veo que suspenden en Pitchfork un disco que me gusta. Me reconforta pues me confirma como una persona normal y con cierta autonomía para disfrutar sin necesidad forzosa de sentar cátedra; una persona humana –mundana- libre de las cadenas de lo políticamente apropiado.

Se ha etiquetado a “Wheathervanes” (Frenchkiss 2010) de Freelance Whales como un álbum tributando los peajes construidos por Sufjan Stevens. Ciertamente la entrada de banjos invita a ello, y en muchas piezas –por ejemplo “Ghosting” y “Generator 2nd Floor”– el tratamiento de las voces –la dulzura tonal o los coros- es similar. A mí sin embargo los quiebros vocales, si sigo el álbum cronológicamente, primero me recuerdan a los Vampire Weekend deudores de Paul Simon “Hannah”– y –en “Location”– ya directamente al Simon encantador tras divorciarse de Garfunkel y antes de su aventura africana. Todo regado con la tecnología pop electrónica de unos expertos curtidos en desglosar los trucos de The Postal Service, que produce un sonido cándido –“The Great Estates”-, volátil y románticamente atolondrado. ¿Que hay, como en el caso de Local Natives, algo presuntamente sospechoso en tanta plasticidad? ¿Como un sabor final superfluo? Tal vez. Una mezcla de resultado intrascendente agazapado tras aspiraciones trascendentes que seguramente en Pitchfork no aciertan a comprender. Se llama pop.