La cadena de posts dedicados a Microdisney hace unas semanas me trajo a la memoria “Goliath”, una canción incluida en el álbum “The Orchestra, Sadly, Has Refused” (Something In Construction 2004) de The Silent League, banda creada tras una escisión en Mercury Rev debido a las ansias autonómicas de Justin Russo. Pequeño gran disco olvidado por el tiempo, tenía en esta canción el ejemplo perfecto de influencia descarada no obstante difícil de discernir. Esto lo he escuchado antes –¿Pink Floyd, Mercury Rev, Prefab Sprout?– pero no sé dónde. Y, para acabar de confundir, un hilillo orquestal en el último minuto recordaba “Eloise” de Barry Ryan. Suerte que el estribillo de “Time”, tan cercano al Sean O´Hagan de “Hawaii”, te ponía sobre la pista definitiva confirmando que la herencia de Microdisney deberá medirse en toda su dimensión al cabo de más décadas. De aquel disco me sigo quedando con “Linus” por su entrada de gran pureza reflexiva –pillada del “What´s Going On” de Marvin Gaye– y su final a juego reciclando las proclamas –`we have got to get it together, now´– de Thunderclap Newman en “Something In The Air”.

Y este apunte debería cerrarse aquí con el amago de rescate de no ser porque algo ha ocurrido en el camino: “…But You Always Been The Caretaker” (Something In Construction” 2010), el nuevo álbum de The Silent League publicado hace nueve meses, ha ido haciendo nido en mi corazón. Poco a poco y ramita a ramita, me ha construido un hogar mullido donde recomponer mi plumaje maltrecho. Dejando de lado su empaque físico abultado –digipak doble con exquisito diseño, aunque a veces cercano a Yes, que deja claro en el bonus CD la prioridad de la canción “Here´s A Star” con tres remixes, una de ellas a cargo de Neon Indian y otra de Helado Negro, más versiones de “No One” de Alicia Keys y la sintomática “Can´t Get It Out Of My Head” de ELO-, el trabajo es una gozada desvelando la debilidad de Russo por las grandes melodías sin esconder rastro de su educación musical. Si exceptuamos un par de piezas más aguerridas –sobre todo una “Rules Of Disengagement” en plan kraut como Stereolab-, el discurrir lento es como un baño de almíbar en pos del bienestar. Entre Pet Shop Boys y ELO –también es de estos últimos la original- surge el primer latigazo “Yours Truly, 2095”. Tan bonita como cualquier composición de “Deserter´s Songs” o “The Soft Bulletin” resulta “There Is A Caretaker In The Woods”, ferozmente orquestada hasta rozar el éxtasis.

Y está –aparte de una derivación de “Noche De Paz” titulada “The Ohio Winter Conventioners”– la otra canción grandiosa para cabalgar a lomo de corceles plateados por entre una autopista de estrellas: el enganche de “Resignation Studies” suena a Destroyer llevado hasta las últimas consecuencias –mitad metal precioso, mitad lentejuela-, ataviado con las galas que merece. Lujo del bueno.