Me cuesta asumir que Cameron Mesirow es californiana. Por alguna extraña y magnética razón este álbum suyo como Glasser me lleva a coordenadas del Atlántico profundo cercanas al mar del Norte; incluso a un punto equidistante entre Islandia y Canadá, como por ejemplo Groenlandia. Será quizás porque se trata de una voz femenina de escuela 4AD cercana a Cocteau Twins. Será porque recurre a arreglos originales de una Björk menos alocada a través de un sentido aventurero controlado típico de las bandas canadienses. Será también porque mantiene intacta la perspectiva de plasticidad tan femenina necesaria para que este tipo de trabajos respiren. Y será sobre todo porque no le da la espalda, desde la misma portada, a las soluciones pop.

Hay sin embargo más notas en mi bloc tras escuchar un par de veces “Ring” (True Panther Sounds 2010). Estos grititos intimidando en “Apply” podrían apuntar a una Siouxie hechizada por magia blanca, sobre todo si no le quitamos ojo de encima durante todo el álbum a las distintas líneas de percusión. Nos movemos en un mismo planeta con regiones de personalidad marcada que pueden llegar a lindar –afroasiática “Home”– o a imponerse una sobre otra: los cantos tribales de “Mirrorage” contrastan con el paso budista de “Glad”, mientras “Tremel” evoca un pasaje de “Eleanor Rigby”. Pero si destilásemos un caldo del conjunto, obtendríamos el brebaje para complacer a todos en “Plane Temp”, sin renunciar a conseguir el elixir perfecto con “Treasury Of We” –la mejor-, donde todos los vectores convergen en aras del reino de la armonía total.