Durante buena parte de los últimos quince años me ha sorprendido la excesiva popularidad –no en España– de The White Stripes, así como me sorprendió anteriormente la buena –aunque menor- acogida de The Jon Spencer Blues Explosion. A una mente cuadriculada como la mía –atrapada entre los parámetros del blues rock inglés de The Yardbirds, John Mayall o Taste– le resultaba difícil asimilar el lado sucio –salvo si se trata de Tom Waits– y desprovisto de la técnica de un estilo que siempre –por muy sencillo que lo formulasen los negros de los días de Robert Johnson o John Lee Hooker– me había sido vendido como un escenario de filigrana –llámalo virtuosismo si tu nombre es Alvin Lee y no Jimi Hendrix– y destreza. Y como tampoco Led Zeppelin fueron los que calmaron mis ansias y apetitos frustrados durante la adolescencia, pues ni Jon Spencer ni Jack White –con todas las excepciones golosas; que las hubo- figuraban en mi lista musical de cabecera.

Visto lo esquemático de su proyecto –dos músicos- y lo parecido de su fórmula –uno de ellos a la batería-, tampoco The Black Keys en principio me hicieron correr a abrazarlos. Quizás por ello me siento doblemente contento al poder proclamar alto y claro que “Brothers” (Nonesuch 2010) es uno de los mejores trabajos del año. ¿Qué ha sucedido? Pues que este blues arcaico y gritón, aunque sigue con la ponzoña y la cangrena intacta, en vez de mirar tanto al aporreo seco de Led Zeppelin, ha apretado las tuercas en busca de la solidez –tórrida pero más elástica- del soul. Ya en “Everlasting Light”, “Next Girl”, “Tighten Up” y “Howlin´ For You” –con esa masa de percusión a lo “Rock & Roll Pt. 2” de Gary Glitter– se nota el cambio en la elaboración, pero es en “Too Afraid To Love You” donde se da el barniz de negritud definitivo al acercarse a las formas profundas del género. Las piezas para enamorarse definitivamente del álbum se encuentran en el epílogo lento, con una versión que quita el aliento de “Never Gonna Give You Up” –no la de Stock, Aitken And Waterman popularizada por Rick Astley, sino la compuesta por Kenny Gamble, Leon Huff y Jerry Butler interpretada por este último en 1968, además de Isaac Hayes en “Black Moses”– y la emoción torrencial –casi nivel Jeff Buckley– camuflada en el compás apacible de “These Days”. Dan Auerbach y Patrick Carney esta vez lo han bordado.