Por unas u otras razones, los que siguen no estarán en la lista de veinte con que arrancará mañana la selección de favoritos de 2010.

Y Sufjan Stevens vio a Dios

Indulto antes a los que pecan por exceso que por defecto, pero me arrepiento cuando intuyo que la exageración no nos lleva a ningún lado. Genio acelerado, no le perdono lo mucho que me crispa “The Age Of Adz”. Y tampoco le veo hechuras de algo que pudo ser y se perdió en el camino. Genio discontinuo, me consuela que sus intermitencias harán que el siguiente disco sea bueno. E incluso mejor si se olvida un poco de la electrónica.

El buen perfil mediano de Arcade Fire

No está mal “The Suburbs”. Tendría hueco en mi lista si llegara hasta cuarenta. Eso sí, no veo por ningún lado las trazas que le imagino a un grupo para llenar un estadio. O no comprendo como ellos sí y buena parte de la nómina de últimos grupos salidos de Sub Pop, no. Seguro que tienen que ver los aspavientos emocionales de los dos primeros discos. Precisamente lo que se me atragantaba.

The Ex ya son ex

Ex contundentes, ex milimétricos, ex necesarios. Dejando al margen dos excepciones, por momentos “Catch My Shoe” suena a grupo de post-rock puesto en marcha con un motor de segunda mano. Diagnostico un tumor maligno en gran parte de los temas: los comienzos son lentos, largos y-mucho peor- parecen innecesarios. ¿Dije post-rock? También hablé de dos excepciones. Primera: “Eoleyo”, alucinante afro-core y una de las canciones del año. Segunda: el arrebato trompetero de “Maybe I Was The Pilot”.

Sin etiquetas, por favor

Las nuevas y sorprendentes etiquetas alimentan la crítica acrítica. Está genial encontrar un término ingenioso que defina lo más preciso posible la nueva tendencia llegada del underground. Y me divierte que nos tiremos todo el año especulando sobre su defunción y rastreando su inmediato sucesor. Pero también sería de agradecer que pusiéramos en barbecho esos términos inventados con los que se llega a vender lo mismo de hace diez años. Empiezo a confundir nuevos productos dubstep con el drum’n’bass, o incluso con el trip-hop. Y no encuentro razones de peso para patentar la llamada hauntology o el hypnagogic pop, separando así a sus socios de la música experimental de siempre; cajón de sastre este último mucho más honesto que los nuevos clasificados. Al menos, es fiel a su definición y no simula una realidad. Mientras tanto, los músicos deben andar descojonados. Mejor promoción no existe.

A Janelle Monae le cambiaron el papel

No es culpa suya que le quede ancho el disfraz de reina, cuando en realidad encaja de miedo en el de infanta con carisma. Vale, la talla de princesa aspirante puede servirle. Pero solo en “Tightrope”.

Cuando Mark E. Smith se encontró con Woody Allen

Al igual que Woody Allen, llevamos tiempo hablando de la fórmula en los discos de The Fall. Y en el caso del cascarrabias de Manchester, lo hacemos desde la admiración por su insistencia. Pero, para que esta dinámica nos siga siendo útil, yo al menos necesito que de vez en cuando quite el piloto automático y se lance cuesta abajo sin frenos. En “Imperial Wax Solvent” se le vio con mala leche. En “Your Future Our Clutter” ha vuelto a coger velocidad de crucero. Como Woody Allen.

Y Joanna Newsom también vio a Dios

“Have One On Me” se hace más largo que un día sin (escuchar a) Bill Callahan. Es un disco muy bonito, con su portada rococó, con su caja de cartón, con su generoso libreto. Pero lo escuché una vez y –bueno o malo- no me apetece volver a ponerlo. Igual es número uno en algún mensual. Si quiere repetir honores dentro de tres años que nos traiga un disco quíntuple, que esa vez lo mezcle entero Jim O’Rourke, que venga avalado por una historia y, a ser posible, que se monte un dueto con su ex. Pero como soy asquerosamente pragmático y no valoro un disco si no me lo puedo poner tres veces seguidas, pues no pasa el corte de veinte.

A la gloria por el esfuerzo

Caí. La alegría de vivir me lanzó al elogio desmesurado. Un diez a la actitud de Edwyn Collins. Un seis para “Losing Sleep”. Y luego está “…Coals To Newcastle”, el box-set definitivo de Orange Juice. Un grupo del que parece que hay que tenerlo todo, aunque “You Can Hide Your Love Forever” no era precisamente el disco que Collins hubiera querido grabar, “Rip It Up” nos suene ahora peligrosamente parecido a productos de soul blanquito que se colaron en la radiofórmula en los ochenta y sus dos últimos discos no desentonen junto a producciones profesionales situadas al extremo opuesto de la estética de Postcard. Ojo, que Orange Juice me sigue pareciendo un grupo con mucha clase, pero lo más grande de Edwyn Collins se esconde en “Hope And Despair”.

Los archivos desclasificados del Boss

Y una excepción para terminar. “The Promise” no entra en la lista de mis discos favoritos de 2010… porque es de 1978. El disco que debió grabar Bruce Springsteen justo antes de “Darkness On The Edge Of Town” salió a la luz hace pocas semanas. El mito de la cinta que aparece al fondo del cajón en la mesa de un despacho. El Boss las despreció en su momento. Parecían demasiado cariñosas para empezar a buscarle las cosquillas al reluciente sueño americano. Muy cerca de “The River”.