La excursión a Dublin me ha borrado el estereotipo de que en Irlanda todo son pubs con bandas en directo tipo The Pogues (o más folkies). Esto ya no es así, y muchos locales del área de ocio de Temple Bar hace tiempo dejaron de lado la opción carnaza para turistas, apostando por la fachada cervecera con interior de club y DJ residente en viernes y sábados. Dicho de otro modo, Dublin a su manera, también en su día se subió al carro electrónico. Precisamente Marcus Lambkin, o sea Shit Robot, dejó su Irlanda natal en el anterior milenio para instalarse en Norteamérica. Después de muchos trabajos como gregario o en formato sencillo, por fin publica “From The Cradle To The Rave” (DFA 2010) avalado por la experiencia junto a su compañero de fatigas James Murphy (LCD Soundsystem), quien en seguida se encarga de marcar territorio firmando a medias las tres primeras canciones, la tercera –“Losing My Patience”– cantada por Alexis Taylor de Hot Chip, dándole el consiguiente aire familiar y corroborando la noción, junto a la inicial “Tuff Enuff?”, que DAF no se erigió solo sobre cenizas de post punk, sino que también tiene en un pedestal “Computer World” de Kraftwerk.

Tras la presentación de bazas firmes, el álbum se centra en mostrar su versatilidad. Nancy Whang, chica de la escudería, retrocede a los años ochenta con una interpretación entre agradable, cálida y distante –Pet Shop Boys en la retina- de “Take `em Up”. La entrada de “Simple Things”, inicialmente volando rumbo a “I Will Survive” de Gloria Gaynor, se desvía a un cruce típico entre electro y house con voz del recuperado Ian Svenonius. Y “Grim Reciever” cuenta con The Juan MacLean –menos seco que Murphy– en un ejercicio monolítico teutón rasca-rasca de la escuela implantada por Giorgio Moroder con “I Feel Love” de Donna Summer.

Son piezas relativamente largas, la mayoría rozando los ocho minutos, que dan mucho de sí en el local adecuado. De hecho es éste el disco del 2010 más jugoso para los clubs políticamente correctos.