El placer se concentra en instantes efímeros. Como el orgasmo. Minuto 3:19 de “Mirrors”. Hasta entonces la canción había discurrido según los cánones marcados por el ritmo vigoroso y a la vez hipnótico –típico del rock alemán de Neu! aplicado al pop, como Secret Machines- que ya había esbozado un estribillo goloso, hasta que, para enfatizar su magnitud, se le adosa un aullido. Es un momento único que no se repetirá después. Un momento que lo catapulta al júbilo total, al infinito; al éxtasis.

Mucho se ha criticado a Crocodiles por su nimia aportación evolutiva, desde San Diego, en el primer álbum “Summer Of Hate” (Fat Possum 2009). El punto cavernoso Suicide de “Neon Jesus” se perdía difamado por un supuesto plagio a The Jesus And Mary Chain en “I Wanna Kill”. Para este “Sleep Forever” (Fat Possum 2010) producido por James Ford de Simian Mobile Disco, sin embargo han actuado con más cautela, ampliando el abanico de influencias y procurando seducir sin recurrir a la copia. Ahora se perciben trazos de varios exponentes de la psicodelia sintética británica de hace tres lustros: más pop como The Verve (“Sleep Forever”), más rítmica como los Primal Scream enzarzados en guitarras de acero tras “Screamadellica” (“Hollow Hollow Eyes”), más sensualmente dopada como Spiritualized (“Girl In Black” también reincide en The Jesus And Mary Chain), o simplemente más dopada como los papás Spacemen 3 (“Billy Speed”). Una nube que adopta formas de apariencia distinta sin esconder el denominador común: unas más, otras menos, siempre llevan agua, como se encargará de demostrar finalmente “All My Hate An My Hexes Are For You”. Desgraciadamente ninguna se acerca a ese minuto 3:19 de “Mirrors”.