Los secretos de The Postal Service jamás fueron tales. Es más, su patente ha sido utilizada por más alquimistas que las del Ibuprofeno y Omeprazol juntas. Melodías diáfanas resueltas con electrónica saltarina (y a veces solitaria). Al menos dos de estos cuatro discos, según varios seguidores de esta página, deberían haber figurado en nuestras listas anuales. Dobles parejas de Morr y de Sincerely Yours.

“Our Invention” de Lali Puna (Morr 2010). Quizá un tanto acomodado –o resignado: la web Drowned In Sound se lo cargaba con una nueva etiqueta, la tweetrónica– y cada vez rozando más lo ñoño. Hay que ser muy astuto –y preferentemente británico como Saint Etienne– para no caer en la trampa y quedarse en el margen bueno de la línea que separa lo fresco de lo mustio. De hecho hay que ser poseedor de grandes estribillos y pensar en clave de éstos. Seguirlos con tres notas de casio, maquillándolos con tecnología, no es garantía de credibilidad eterna. Aún así cuesta resistirse a la simpleza melódica teutona.

“We Built A Fire” de Seabear (Morr 2010). A quienes tienen este disco en un altar no les falta razón. Se sitúa en la misma franja amable lalipuniense de Morr –solo a priori: los dos primeros minutos de “Fire Dies Down” dan paso a un estribillo galopante infrecuente en Alemania– pero más pausado que el arrebatador “Clangour” con que Sindri Mar Sigfusson nos obsequió bajo el nombre de Sin Fang Bous. A pesar de lo frondosas que se vislumbran las verdes pasturas dibujadas por un islandés que mira a Escandinavia, me produjo cierto rechazo una belleza tan a saco, como el resultado de aplicar a rajatabla el manual del susurro insertado al pop: Sarah Records más Jimmy Tamborello. Con el tiempo no obstante he aprendido a disfrutarlo sin complejos diabéticos, estimando las canciones por lo que son y no por lo que parecemos si confesamos que las tenemos en alta estima.

“Nº3” de jj (Sincerely Yours 2010). Sigo sin quitarme de la cabeza las conexiones entre Lali Puna“Golden Virginia”– y Saint Etienne, con el añadido del origen sueco que conlleva a la referencia de Air France. La capitalización de la voz en “My Life” y la aspereza subliminal de ésta le da un plus de melancolía que se explota con el viento a favor de la preciosa “Let Go”. Con un primer pero en esta canción: tan certero discurso no merece diluirse en un estribillo nivel Enya siglo XXI. El segundo pero es más personal pues, como buen culé, se me atraganta la exaltación a Ibrahimovich en el sample radiofónico de “Into The Light” (que cruje aún más si tiramos maliciosamente del hilo de las comparaciones recordando la veta futbolera de Saint Etienne).

“White Magic” de CEO (Sincerely Yours 2010). Pequeño gran disco de pop sueco –se trata de Eric Berglund de The Tough Alliance– solo empañado en los bordes; tanto principio como final contienen demasiados guiños a himnos regionales. E “Illuminata”, a pesar de su gancho, queda estancada en el baúl cerrado de los recuerdos del tecno pop –onda Yazoo o los Depeche Mode del primer álbum- que no tiene por qué abrirse si no se va a ventilar. Yo apostaría por la melodía que fluye bajo la costra de “White Magic”, encapsulando sensaciones atemporales tan afines a Love Affair y Barry Ryan como a The Human League. O por ese telón casi navideño, frondoso, haciendo brillar los agudos en “No Mercy” como lo harían The Russian Futurists. El parecido del trote inicial de “Come With Me” con “Love Comes Close” de Cold Cave, arrimándose al pellizco retro divino de Pet Shop Boys, supone el éxtasis anticipado.