Grupo de pop con voz femenina. Así, a secas, no es la mejor etiqueta para obtener una carta de presentación solvente, sobre todo si añadimos que las influencias indies de estos catalanes se centran en los clásicos: U2, Coldplay, Stereophonics, etc.

Algo sin embargo traspasa después de escuchado varias veces el álbum “A Ghost Without Saint” (2010) de The October Twilight. Es algo que tiene que ver seguramente con la ventana de la portada, que no se abre de abajo arriba al estilo inglés pero sí parece decir que detrás de ella hay un lugar cálido donde resguardarse del frío. O quizás con unos textos introspectivos de Júlia Baron  que se somatizan mejor –“January At Night”– en esta época. Sea como fuere, con los días se supera la barrera de una producción plana y se empiezan a percibir cenefas de guitarra más cercanas al mensaje de Júlia. Se huele la madera de cantautora y se saborean los estribillos esquivos sin buscarles coartadas intelectuales; sin más arreglos que los producidos por el arsenal de un cuarteto modesto. A mí ya se me están empezando a pegar de mala manera “You”, “Feeling Small” y “I´m Ready”. Por la puerta de atrás, exentas de ruido y pose, como lo harían los grupos australianos cuando deben hacerse escuchar en mercados de tendencias como el británico. Sin temor a recordar a los grupos mayores –aquí Enric le debe más de una cerveza a The Edge– porque confían en sus propias –humildes pero suyas- canciones.