Ciertos músicos y ciertos tipos de música admiten pocas expectativas. Los tomas o los dejas. Por ejemplo Nick Holton y Holton´s Opulent Oog. Si te codeas con gente de Mojave 3 y Danny And The Champions Of The World, lo más probable es que te esmeres en sonidos acústicos de formato cantautor derivados del folk.

Yo reconozco mi debilidad por estructuras tan sencillas, aún sabiendo que el éxito de tales productos pasa en primer lugar por el acierto compositor y, en segundo, por el acierto con los arreglos. Éstos deben estar bien trabajados, sobretodo teniendo en cuenta que la música menos ruidosa requiere mayor precisión, sutileza e incluso –por sus limitaciones- más imaginación. No anda falto “Love In The Mist” (Big Potato 2011) en este aspecto trajinando con notas frágiles presentadas de manera delicada, creando texturas capaces de maravillar por su envoltorio. Los teclados traviesos de “Rough Times” se proyectan fantásticamente sobre las acústicas, así como la combinación de trompeta y violín de “Into The Market”. Algo sin embargo falta cuando lo comparo con su primera entrega, algo que no está en la sombra de Dylan o Cohen, ni en los buenos acabados, ni en el intimismo resultante, ni en la armonía de “Chat About”. Es algo que se presiente desde el principio, cuando “In-between Curtains” desvela un tono de voz que se va tornando paulatinamente cansino. Que en “Canter Forth” destapa acordes menores tratando de salvar una melodía que podía haberse resuelto mejor. Que se filtra en el paso mortuorio de la trompeta en “Love In The Mist” hasta sacar a flote el verdadero problema. La composición. Soy un enamorado de Holton´s Opulent Oog, pero la diferencia entre un gran álbum como el primero y éste es la misma que la existente en fútbol entre un delantero genial y un centrocampista aplicado: le faltan recursos –canciones- desequilibrantes.