“Los Días Desierto” (Limbo Starr 2011), el tercer álbum de Abraham Boba, desprende una sobriedad demoledora. Tiene que ver con el aplomo, la finura y la elegancia, sorprendiendo sobretodo a quienes le tenían por un machaca de Nacho Vegas que debía manejarse con la caridad de éste. Un gallego mudado a una gran ciudad y después a otra –Barcelona y Madrid respectivamente- que las percibe con mucha más sensibilidad que la del –en este sentido- atrofiado urbanita de toda la vida, permitiéndose el lujo de dejarse llevar por la morriña en una sola canción (el final gaitero de “Basura Madura”).

El disco está dividido en dos tipos de canciones, siempre de cantautor, unidas por el nexo común de Leonard Cohen –incluso del Cohen de la acritud: “Otra canción De Amor”– como fuente de inspiración del gremio. Por un lado se alojan en medio del álbum dos o tres piezas deslizándose saltarinas en su jalea de falsa intrascendencia. Y por el otro están las que disfrutan sometiéndose al peso de unos arreglos de aquellos llamados clásicos: las que llevan coros, teclados y cuerdas que se conjuran a la hora de sacarle todo el partido a un gran estribillo. Diría incluso que al estilo del Cohen más florido y liberado del corsé espartano de sus tres primeros trabajos. Pero hay algo más que me subyuga en el buen tino de Boba; que tiene más que ver con lo magno y con lo regio y que convierte una composición en inmortal una vez maquillada; que pasa volando por encima del texto y decide exactamente con qué frase va a sentenciar. Escucho “Así Se Vive Aquí” y, montado sobre la espiral previa a su estribillo, detecto que se parece a una de mis canciones favoritas de todos los tiempos, “Save What You Can”. Pues sí, “Los Días Desierto” contiene más de uno y de dos guiños a The Triffids. Palabras mayores.