Apañados están quienes piensen que el hecho de volver a grabar en Kentucky va a devolvernos los My Morning Jacket de los dos primeros álbumes. Los viajes de Jim James –lo siento: me niego a claudicar con el cambio por Yim Yames– nunca han alentado la idea de que en su bolsillo guarde billete de retorno. Si acaso, “Circuital” (ATO 2011), quizás debido a la prominencia de la slide en algunos temas clave, respira un aire menos urbano que el anterior “Evil Urges”, demasiado empecinado en hacer cohabitar el alma negra de Curtis Mayfield con la genética blanca sureña del grupo (que, ojo, también demuestra ser capaz de funcionar en un marco más variado como Monsters Of Folk: de ello dieron fe incluso The Roots).

Así, el retorno a Kentucky no nos lleva a otro “At Dawn”, ni creo que la publicidad del hecho tuviera esta intención. La línea evolutiva hacia “It Still Moves” y después a “Z” era diáfana, y solo se puso en entredicho con “Evil Urges”, más por el peldaño descendido en el nivel compositor que por el coqueteo soul. Lo que hace “Circuital” es desandar hacia un atajo más variado y pop. Variado porque, aún desmarcándose de lo negro, abarca un campo enorme de buena música americana (incluido el rock de estadio vigorosamente eléctrico: no tienen prejuicios). Y pop porque las canciones, a diferencia del anterior, se enganchan enseguida. Por mucho que la entrada con “Victory Dance” parezca llamar a formar y cerrar filas la manada, cimbreándose en la tensa gravedad de una secuencia de dos notas, sigue manteniendo esa cualidad tan personal de la banda que va más allá del sonido: My Morning Jacket transpiran una humanidad única que está presente en todos los elementos de la canción, desde la inconmensurablemente cálida voz de Jim –falsete incluido- a los cambios de acordes y a los arreglos de rock de guitarras, entre compasivos y dramáticos. Ejemplar en este sentido resulta la conjunción hacia un todo único del tema titular “Circuital”, que pasa como una exhalación durando siete cortísimos minutos. O la fragancia eléctrica pero dulcemente pop de “The Day Is Coming” y “Outta My System”. O la extraordinaria balada de country acústico “Wonderful (The Way I Feel)”, desde ya mi tabla de salvación ante un mal día, con la slide susurrando y animando –texto para la posteridad: I´m going where there ain´t no fear, I´m going where the spirit is near, I´m going where there ain´t no police, I´m going where there ain´t no disease– a que mi maltrecha autoestima de indignado se recupere.

Queda “Holdin´ On To Black Metal” como única pieza con cierto aire vocal de color difuminado entre sus acordes. Y dos buenas muestras de la capacidad de este grupo –“First Light” y “You Wanna Freak Out”– por convertir composiciones aceptables en grandes canciones, antes de encarar de manera íntima el tramo final. Le toca el honor de cerrar a “Movin´ Away”: vals típico de country con pedal steel y piano para ayudar a la voz de James –tremenda empañada en reverb- a encontrar el camino en medio de la oscuridad. Sedación trasnochada, bendito valium, la vida como excusa –una nueva vida- para darse un baño de esperanza antes de irse a la cama con una sonrisa.

“Circuital” quizás no vaya a ser mi álbum oficial del año, pero casi sin dudas será el que más escuche a lo largo de éste. Efectos de una adicción de la cual a este paso jamás me curaré.