Tanto a King Creosote como a Jon Hopkins los conozco de refilón. El primero, bardo con acento escocés, me descoloca por ese tono vocal tan temblorosamente folkie y alejado de lo que la contundencia de su nombre hacia preveer, pero últimamente –y es el que con decenas de grabaciones no es nuevo en la plaza- portaba una línea ascendente recomendando su seguimiento. También Jon Hopkins reclamaba atención desde Londres, sobretodo tras el álbum -me tocó hacer la reseña en Rockdelux, y lo despaché con frases como un mar de serenidad que, casi siempre, antepone la belleza a las tendencias o acuarelas contemplativas desde los confines del invierno, esperando a la primavera “Insides” (Domino 2009), con su electrónica adaptada al formato canción por una especie de Brian Eno condescendiente.

La fusión de los dos talentos responde a la lógica común de una meta. Yo los compararía, salvando las distancias de detalles y estilos –me refiero al equilibrio variante entre teclados y guitarras-, con lo que se traían entre manos Roger Quigley y Mark Tranmer en el primer álbum de The Montgolfier Brothers. Desde la portada aquí intuimos que se busca algo que se ha paladeado pero que no se disfruta en el contexto actual. Esa ruralidad de tono sepia mezclando el sosiego con la edad, normanda, de páramos y ventiscas cuando el día no se despierta decididamente benigno. Si algún beneficio puede aportar una música que maneja sugerencias, evocaciones y miradas atrás a la niñez, jugando con electrónica de perfil bajo, piano clásico, guitarras acústicas y voz folk, es el de la paz. ¿Tenemos a día de hoy algo tan calmo como la entrada de “First watch”, con los ecos de las voces abrigadas por un piano tan sencillo? En poco más de media hora y siete canciones se suceden momentos –muchos momentos- de emoción, pasajes conmovedores –destaco sobretodo el paso de procesión de “Bubble”– tintados de una modestia que los eleva aún más por encima de proyectos de infinita superioridad mediática. “Diamond Mine” (Domino 2011): un disco pequeño y a la vez gigantesco. Una mina de diamantes.