Siempre he percibido a The Horrors, quizás debido a la afinidad fonética de su álbum “Primary Colours” (XL 2009), como un híbrido de Primal Scream, pudiendo viajar de la oscuridad a la luz, de lo tenso a lo terso, de la electrónica al rock & roll, del hipnotismo al estribillo de toda la vida, enfundados en el más camaleónico de los disfraces sin escrúpulos atávicos. Esta aparente falta de raíces –de leyes no escritas que te comprometen y limitan- supone tanto la etiqueta de grupo bastardo como ecléctico. Lo uno va por lo otro.

Si podemos intuir un álbum por su portada –y en “Primary Colours” imperaba definitivamente el negro: el de Joy Division, el de The Cure y el de tantos otros de hace treinta años-, esta vez con “Skying” (XL 2011) los de Southend On Sea han apostado con descaro por el color. El de la lisergia orquestada de The Verve. Profusamente decorado, escondiendo la oscuridad de sus ritmos entre teclados brillantes, como en los tiempos donde convivían Echo & The Bunnymen con The Teardrop Explodes. Aquí vuelve a fluir la savia de David Bowie –de “Changing The Rain” a “I Can See Through You”– o de herederos pasionales como The Kitchens Of Distinction y –una vez perdido el nexo minimalista de Geoff Barrow– riqueza melódica psicodélica (“Dive In” evoca a Shack).

Podríamos discutir si la fórmula de mezclar noir con arte sigue en plena vigencia. Si la apuesta por senderos más frondosos merece un tirón de orejas (a la vista del éxito de “Still Life”, va a ser que no). O si hace falta cerrar con una pieza de siete minutos –ojo, que “Oceans Burning” me gusta- para superar la prueba de la denominación de origen. Lo que no vamos a poder es descalificar “Skying” como colección de piezas mediocres, porque sería mentir. Aguantan cualquier acusación anti hype sin desfallecer.