Hasta ahora tenía a Fruit Bats como una especie de apéndice de The Shins, por la relación de Eric D. Johnson con los segundos, y por esa voz de alcance similar. Pop y roots, dos de los pilares sobre los que se asienta la americana con coartada indie.

Sin desprendernos del todo del estigma, “Tripper” (Sub Pop 2011) aporta las novedades suficientes para ser tomado como un paso adelante. ¿En qué dirección? En la misma seguramente, pero enriqueciéndose con los amigos que se van sumando a la travesía (aunque también, leída en frío, me parece desproporcionada la calificación de travesía al pasito en cuestión). En primer lugar tenemos a Thom Monahan, cada vez más ducho en proyectos meritorios –desde los lejanos Scud Mountain Boys pasando por Pernice Brothers a Devendra Banhart y Vetiver-, que le proporcionan la experiencia para personalizar según convenga los sonidos más universales. Después tenemos en “Tony The Tripper” la compañía de Neal Casal y Richard Swift. Y, en la misma canción, yo destacaría sobre todo la de Avigdor Zahner-Isenberg, el enamoradizo guitarrista adolescente de Avi Buffalo, pues considero que, pese a la escasa contribución física –en dos piezas-, su influencia se palpa de tal manera que muchas de las canciones contienen elementos relacionados con ellos: la estructura de “So Long” –aparte del compromiso de delicadeza que establece la tonada con “Jealous Guy” de John Lennon– o las voces nasales de “Tangie And Ray” serían los ejemplos más flagrantes. Y ya que hablamos de voces, una de cal y otra de arena cuando abusan del falsete, que puede llegar tanto a rozar lo molesto –entre Prince y Bee Gees en “The Banishment Song”– como –en “You´re Too Weird”– lo encantador. O cuando se pasan de básicos en “Dolly”, con el teclado mascando chicle tal que Aberfeldy.

En cualquier caso, lo más refrescante desde Avi Buffalo si usamos sus cánones de clorofila.