Tras cuatro años de espera, con “Five Roses” aún brillando en la memoria como uno de los trabajos imprescindibles de la década pasada –el talento pop para conjugar voces y melodías de Animal Collective, sin obstruirlas con experimentos sino tirando a lo ensoñador-, la verdad es que tenía muchísimas ganas de escuchar un nuevo trabajo de Miracle Fortress.

Por ello tal vez la decepción aún ha sido mayor. No sé qué ha ocurrido exactamente con “Was I The Wave?” (Secret City 2011). Si a Graham Van Pelt se le ha atrofiado la veta de la inspiración, decidiendo maquillar la carencia de nuevas tonadas a golpe de electrónica vulgar; si se le sobrevaloró, ateniéndonos a que solo se trataba de un primer álbum –tantos años para eso dan que pensar-; o si realmente cree en el paso evolutivo que ha dado, priorizando ritmo sobre estructura. El caso es que la tecnología esta vez no ha conseguido dar vida –más bien al revés- a unas composiciones sosas. Tecno pop de nuevos –viejos- románticos, como unos Heaven 17 de la era digital en “Tracers” o como orfebres del synth pop actual sin afinar puntería –“Raw Spectacle”-, faltos de vitaminas cuando quieren ser trepidantes –“Everything Works” sería equiparable a Yacht- y con el añadido de cuatro instrumentales a modo de concepto, apenas queda margen para el elogio. El flujo de energía hermosa de antaño se intuye más que se siente en “Spectre” y “Miscalculations”, cuando la marca Van Pelt recupera un par de estribillos dorados. Poco bagaje, más bien poquísimo si lo medimos en relación al prolongado silencio, y la sensación de que estos canadienses cantaron diana en 2007 sin apenas fondo de armario. Ojalá me equivoque y el tercero me haga tragar esta reseña.