Seguimos…

10. “Ravedeath, 1972” (Tim Hecker)
1972. Massachussets. Unos alumnos del Instituto Tecnológico suben un piano a la azotea del edificio y lo lanzan al asfalto. La vanguardia se amotina. Treinta y nueve años después, el canadiense Tim Hecker coloca la instantánea en la portada de su nuevo disco. Lo abre un tema llamado “The Piano Drop”. Ya tiene el escenario. Solo le queda articular el discurso, personalizar su rebelión. Entonces se inventa una ópera de ruido apocalíptico
donde el drama convence y la tensión no abandona ni un segundo. Un bonito fin del mundo.

09. “Get Lost” (Mark McGuire)
Si me preguntan cuál es mi instrumento favorito les diré que la guitarra. Aún. Pero si entonces me enseñan una lista contrastada de los que son los mejores, me temo que tendremos que irnos a la zona baja para decirles con quiénes me quedo. O mejor, les presentaría las canciones de Mark McGuire para hacerme comprender: Manuel Göttsching para despegar, Vini Reilly para empezar a volar y Richard Pinhas por si vienen turbulencias.

08. “We Must Become The Pitiless Censors Of Ourselves” (John Maus)
¿Quién pagará los platos rotos por el escándalo montado en el concierto madrileño de John Maus? Puede que su tercer disco, un traicionero artefacto que para algunos ha pasado del brillante hype al timo en tiempo record, actuación mediante. Lo de Maus es una majestuosa bola de confusión donde la filosofía, el tecno-pop, el drama y la frivolidad juegan en la misma liga. Preciosa utopía: en la búsqueda de un éxtasis colectivo pretendió esquivar las leyes del Pop y eliminar las expectativas que suele llevar de escolta.

07. “Nostalgia, Ultra” (Frank Ocean)
Pues al final quien más ruido hizo en el gang más macarra del año fue el que apuntaba maneras menos violentas. Odd Future Wolf Gang Kill Them All amenazaban con sacarnos los ojos con la misma tranquilidad que su líder espiritual, el adolescente Tyler the Creator, paseaba una gran cucaracha por su cuerpo como previa a su ahorcamiento en el video-clip de “Yonkers”. Aquella canción quedará como el himno basura de esta pandilla de gamberros. Y el disco de Frank Ocean como la colección más fresca del nuevo pop negro.

06. “Strange Mercy” (St. Vincent)
El caso de la secundaria que supo aprovechar el tiempo y la tranquilidad que da la segunda línea para ser consciente de su talento y trabajarlo sin ansiedades. Los días con Sufjan Stevens le han servido a Annie Clark para fabricar el hit del año (“Cruel”) y meter la distorsión de su guitarra en unas canciones –no sobra ninguna- que parecen dulces pero plantean dudas que no se resuelven en un estribillo. No es que apunte alto, es que ya ha llegado arriba.

05. “Kaputt” (Destroyer)
Pues sigo pensando lo mismo que en enero

04. “Telebossa” (Telebossa)
Muchos señalan “Transa” como punto de partida para hablar de las virtudes de Caetano Veloso. Fue uno de los dos discos que grabó en su exilio londinense, nada más comenzar los setenta. Pero, ¿qué hubiera pasado si entonces hubiese equivocado el billete y hubiera aterrizado en Nueva York? Pues igual tendríamos algo parecido a Telebossa. Detrás de un nombre tan zafio andan Chico Mello y Nicholas Bussmann, dos brasileños con mano finísima para calzar la saudade entre el minimalismo de una orquesta en miniatura y las repeticiones en crecimiento de Steve Reich. El resultado es fabuloso, detallista, universal, nada snob. Colóquese junto a “Estrangeiro” (el acercamiento de Caetano al downtown de la Gran Manzana, allá por 1989), pero manténgase a la vista de Cesaria Evora o incluso de Paolo Conte.

03. “Undun” (The Roots)
Asombroso el estado de forma del grupo de Filadelfia. Si Kanye West se atreve con todo el ancho del mundo del espectáculo, Questlove y compañía están mostrando un talento descomunal invadiendo cualquier género que se les pone por medio y recibiendo piropos a la salida. Hip-hop, r&b o pop… soy incapaz de poner uno delante del otro. Lo dijo Chuck D en su twitter: “The Roots acaban de hacer el Seargent Pepper’s del hip-hop”. Esta historia sobre un delincuente imaginario también recibiría de buena gana el apodo de “’Smile’ de la música negra” si no fuera porque tienen muy bien plantados los pies sobre el asfalto. Pueden con todo.

02. “Let England Shake” (P.J. Harvey)
¿Tiene P.J. Harvey algún disco mejor que este? Resumo.