“Tomboy” (Panda Bear). Si situamos este producto en su entorno natural del año 2011 comparándolo con otras novedades del mercado, es un álbum notable. Pero si lo ponemos al lado de un predecesor como “Person Pitch” –consensuado como uno de los trabajos esenciales de la década anterior-, si enfrentamos la frialdad de su planteamiento a la intensidad –generosa, con el alma en la mano- de aquél, la diferencia abismal se convierte en decepción. Más información en este post.

“The Fruitful Earth” (The Fruitful Earth). Mirando la carátula y escuchándoles, cuesta creer que vienen de una ciudad tan de vuelta de todo como Londres y no de un caserón de las praderas norteamericanas donde lo más innovador que hay para comer es la tarta de arándanos. Cantante femenina tipo Carole King o Maria Muldaur enarbola bandera ecológica. Lo verde, el planeta, la paz, etc: un discurso que no es que no sea reivindicable, ojo, pero cuyo desglose está tan lleno de tópicos –patética la rima de un estribillo así: sometimes you just don´t know… wich way you wanna go- que causa asombro la pervivencia en 2011 de semejante papanatismo. Si al menos lo hubiesen mezclado con un poco de sexo…o drogas…o rock & roll… Candidatos a banda residente en 13 TV.

“Talahomi Way” (The High Llamas). No solo Sean O´Hagan sigue tras quince años con los mismos planteamientos que en “Hawaii”, sino que a veces incluso se acerca a su brillo. Esta vez no obstante ha tocado cruz, sin ningún momento especialmente memorable –más bien al contrario: confieso haberme aburrido- entre el revoloteo de las cuerdas albergando los matices tibios de su andamiaje vocal. Otra vez será.

“Last Night On Earth” (Noah & The Whale). Le estaba cogiendo apego a un Charlie Fink que, con todos los prejuicios del origen británico a cuestas, en su segundo álbum “The First Days Of Spring” compensaba la ausencia de Laura Marling y Emmy The Great tratando de acercarse a la sensibilidad alternativa neocountry de Lambchop. “Last Night On Earth” no solo ha echado por tierra las expectativas en esta dirección, sino que ha girado rumbo a –no quiero decir Eurovisión- unos Fleetwood Mac escleróticos post “Tusk”. Visto desde el lado optimista, un apreciable promedio de tonadas bonitas que, sin fijar escrupulosamente los referentes, podrían ir de Tony Bennett a Lou Reed.

“Was I The Wave?” (Miracle Fortress). Nada que añadir a lo expuesto en este post.