Van detrás lógicamente de Fleet Foxes, Bon Iver, etc.

“Megafaun” (Megafaun). Hace pocos días se publicó este post, así que no hace falta párrafo para refrescar memorias.

“Nothing Is Wrong” (Dawes). La conexión DawesJonathan WilsonJackson Browne rebosando languidez angelina: lo carpetovetónico aquí cobra sentido gracias a esas resonancias –las voces- tan especiales. Más información en este post.

“The King Is Dead” (The Decemberists). El primer gran disco de americana publicado en 2011 llegó pronto para arrullarnos el invierno pasado. Con su portada de amarillo azufre y sus vibraciones positivas, recordó en muchos pasajes a Bob Dylan“Don´t Carry It All”-, en otros a los Byrds deudores de Dylan“January Hymn”– y en algunos –“Calamity Song”– a The Band cuando acompañaban a Dylan. Con desparpajo –directos, humildes, eufóricos-, absteniéndose de pretensiones temporales. Todo lo más alguna similitud con R.E.M –colabora Peter Buck– en piezas como “Down By The Water” para atemperar el predominio acústico –armónica incluida- del núcleo. “June Hymn” es una de mis canciones preferidas del año.

“The Sound Of Everything” (Thousands). No podía dejar de lado este festín de acústicas cristalinas que empuja a un estado de ensoñación privilegiado. Incluso lo aprecio más ahora con el frío, añorando el buen tiempo. Y que a nadie se le ocurra despertarme mientras escucho “Everything Turned Upside Down” al otro lado de lo tangible. Más información en este post.

“Field Songs” (William Elliott Whitmore). Guitarra –a veces banjo- a palo seco, voz con la aspereza de gargantas por las que han pasado muchos litros de bourbon, y un currículo de carreteras polvorientas locales. Lo de William es tan desnudo que carece de harapos para que se le atisben las costuras. Te gusta o no, sin términos medios ni arreglos para agradar. Con una entrada de pajarillos para justificar el título campestre. Ganaría como banda sonora de una película revisando la Gran Depresión.