“Last Day Of Summer” (White Denim). Si no es porque se podía descargar en internet desde hace más de un año –se distribuye físicamente ahora-, lo hubiera incluido entre mis 20 favoritos. El álbum que en estos momentos me tiene abducido. Positivamente conmocionado. Sigo sin acabar de entender, pese a la notable evolución de “D” respecto a aquel primerizo “Workout Holiday”, lo que les pasó en la cabeza a finales de verano del 2010 para sacar del estudio algo así. Post en preparación.

“The Gathering” (Arbouretum). Su perspectiva del blues pasa por la densidad prog que cuatro décadas atrás empezaron a aplicar bandas blancas a partir de Cream. Desarrollos largos y electricidad acotada: ellos terminan en los límites donde empiezan Dinosaur Jr. Son algo más que americana. Más información en este post.

“Katang” (Zun Zun Egui). Juntemos sílabas para encontrar el apellido familiar de dos futbolistas. Cecilio Zunzunegui no triunfó en el Barça como el gallego Fernando Zunzunegui en el Real Madrid, pero los culés agradecen que un gol en propia puerta del defensa blanco les diera la victoria en la final de copa de 1968. ¿Tendrá que ver con alguno de ellos la elección del nombre por parte del colectivo de Bristol, al igual que la de The Delgados en su día? Lo suyo es art-rock histérico con mucho colorido –desde la portada-, como Za! por esa influencia africana –aunque menos tribalistas y agresivos: está más en las guitarras y los ritmos que en las percusiones- cuyo disimulo institucionalizaran –“Katang”Talking heads hace treinta años. Exultantes, divertidos y catárticos.

“Afro Noise 1” (Cut Hands). De Whitehouse a afronoise. William Bennett incorpora sus estudios de vudú al ruidismo. Ahora ya no se trata de lo industrial urbano occidental: la mirada hacia una instrumentación primaria –básicamente percusión: bidones, cajas, cascabeles- nos lleva a los suburbios menos iluminados de las megápolis negras, sean Abidjan, Lagos o Johanesburgo –para entenderlo, prueba aterrizar de noche en una de ellas- con un abanico que va de los tramos duros –“Munkisi Munkondi”, “Ezili Freda”– a los más digeribles –“Backlash” podría pasar por los Cabaret Voltaire de 1981- e incluso –“Impassion”– a lo cimbreante. En cualquier caso una pedrada contundente. O cuando la tierra roja se come el asfalto en los arrabales.

“Watered Lawn” (Raleigh Moncrief). De disonancias y consonancias. Lo cacofónico y lo armónico en superposición. En un tramo de la canción lo primero domina, y en la segunda es dominado. Cuando convergen se adivina la intencionalidad. Si no entiendes lo de maltratar una melodía perfecta –¿para conseguir qué?-, aquí se esbozan posibles respuestas. Es un poco como el collage de Animal Collective hace diez años, lleno de sorpresas que, aún sin venir a colación, seguían siendo sorpresas. Jugando con la mística y la impostura. Jugando a jugar también se inventan cosas. Acabas enganchado.