Las guitarras de Real Estate son la clave. Superpuestas o formando lazos unidos entre sí, rasgueando o arpegiando, con un brillo de neblina tenue pero continuado. A las composiciones neoyorkinas descritas en una entrada anterior, se debería añadir, a tenor de lo que se escucha en “Days” (Domino 2011), sobre todo en “Green Aisles”, la propuesta de un lector que apuntaba a The Clientele, con arpegios circulares de tono sepia y la nostalgia como fuente de energía.

Del álbum se desprenden varias conclusiones. La primera, la mayor cohesión instrumental, lógica; los grupos mejoran en este aspecto a medida que transcurre el tiempo: se pierde ímpetu naïf y se gana compenetración. La segunda apunta a un aumento de confianza, capaz de colocar a mitad del álbum un corte instrumental –“Kinder Blumen”- seguido por otro –“Out Of Tune”- que casi también lo es, y volviendo a incrustar un tema largo –“All The Same”, más de siete minutos- en las postrimerías. ¿Declaración de principios reafirmándose en los postulados de The Feelies? Más bien la constatación de sus habilidades zurciendo la manta hipnótica. O cuando las alteraciones, apenas perceptibles sobre la trama repetitiva, exterminan la sensación del paso del tiempo: podría mantenernos embrujados tranquilamente durante media hora más.

No sería justo despachar “Days” sin una mención a “Wonder Years” y su glorioso efecto; la cima de su acercamiento al pop. Seguimos entre The Feelies y The Go-Betweens, ahí, en medio, en el meollo de la imperfecta perfección.