Actualmente algunas revistas, a la hora de confeccionar el CD mensual de regalo, salen del paso con el truco del tributo: la recopilación de una serie de canciones de un mismo artista –a veces es un álbum específico con aureola de clásico- interpretado por otros artistas admiradores. No es un recurso nuevo –de hecho últimamente está perdiendo gas al convertirse en plataforma para promocionar nuevos talentos-, de hecho uno de los primeros ejemplos es de hace más de veinte años, cuando Les Inrockuptibles dio cobertura al disco “I´m Your Fan” (Sony 1991) dedicado a Leonard Cohen. Una selección magistral de temas e intérpretes que además sirvió en su momento como acto de afirmación. Aquí van algunas claves:

El arranque con “Who By Fire” a cargo de The House Of Love es, además de relativamente fiel, sorprendente: ¿alguien había imaginado la huella del canadiense en las canciones de Guy Chadwick? ¿O, escuchando “Hey, That´s Not The Way To Say Goodbye”, en las de Ian McCulloch? ¿O a Cathal Coughlan reinventando “A Singer Must Die”?

Momento simbólico: Pixies, entonces en plena forma, recreando “I Can´t Forget” con producción de Gil Norton.

¿Pueden citarme otro álbum de estas características con dos versiones de un mismo tema? “Tower Of Song”. Pero es que además los protagonistas son por un lado Robert Forster y por el otro Nick Cave And The Bad Seeds. Clásica la del primero, experimental, ruidosa y camaleónica la de los segundos.

Momento pintoresco. En la lotería de las versiones, “Suzanne”, una de las presuntamente más solicitadas, le tocó a un africano de Uganda con voz fantástica, Geoffrey Oryema, quien la defendió con guitarra acústica, flauta y percusiones suaves. Oryema fichó por la escudería Real World de Peter Gabriel y éste, cuatro años después, participaría –con la misma canción- en otro tributo a Cohen“Tower Of Song”- junto a famosos a tutiplén: Bono, Elton John, Billy Joel, etc. Ya, de paso, apuntar que el primer álbum con versiones de Cohen vino desde dentro, cuando su colaboradora Jennifer Warnes, con ayuda de un pelotón de amigos solventes –entre ellos Van Dyke Parks, Steve Ray Vaughan, Bobby King, Fred Hackett, David Lindley e incluso el propio homenajeado-, se atrevió en 1987 con el disco “Famous Blue Raincoat”.

R.E.M pusieron modestamente –después, en algunas ediciones de vinilo y casete, cambiarían el orden para que ellos abrieran el álbum- su grano de arena mientras planeaban “Automatic For The People”. La voz de Michael Stipe le da a “First We Take Manhattan” un aire aún más épico con la profundidad de los trallazos de Peter Buck.

Interpretación de “Chelsea Hotel” con ribetes de Dylan por Lloyd Cole. Robert Quine en el solo de guitarra y Matthew Sweet al bajo.

Expectación máxima para escuchar la toma de David McComb junto a Adam PetersThe Triffids recién disueltos- de “Don´t Go Home With Your Hard-on”, escorada al otro extremo de su apogeo melancólico. Mezcla de energía, rabia y jarana, seguramente debido a su situación personal y a la ayuda de Will Sargeant The Triffids talonearon a Echo And The Bunnymen en 1985- y Martyn P. Casey, nuevo miembro de Bad Seeds.

Único personaje que me caía bien de todos los que construyeron Duran Duran; básicamente por su discografía como Stephen `Tin Tin´ Duffy y por su banda The Lilac Time. Versión decorosa de “Bird On The Wire”.

Mejor concepto tenía de Peter Astor de The Weather Prophets –banda entonces a recuperar, al igual que The Jazz Butcher, también de Creation-, que después experimentaría con diversos proyectos. Excelente “Take This Longing”.

Curiosidad: los neozelandeses Dead Famous People aparecen con “True Love Leaves No Traces” producido por un tal Serge Glansbourg. Al parecer se trata de Serge Glanzberg, que seguramente cambió el apellido en memoria de Serge Gainsburg, fallecido a principio del mismo año 1991. Un homenaje dentro de otro.

El cierre de John Cale con una interpretación de “Hallelujah”, con solo piano y voz, quita el aliento y anega los lacrimales. Tres años antes que la versión de Jeff Buckley.

Moraleja del álbum: somos quienes somos y venimos de donde venimos. Con mucho orgullo y respeto. A tus pies forever, Leonard.