Era de suponer que White Denim desacelerarían con la experiencia y el tiempo. De aquel impetuoso y caótico arranque elogiado aquí hace tres años y medio, habían pasado con “D” (Downtown 2011) a un cóctel de influencias variadas más controlado: una suerte de prog –con acústica ocasional incorporando a un cuarto miembro, el guitarrista Austin Jenkins– que incluso presentaba anomalías en forma de balada (“Sweet Joy”).

Como la discográfica se estaba mostrando remolona a la hora de encarar la producción de “D”, el trío convertido en cuarteto, temiendo lo peor, decidió encerrarse cuatro semanas en la furgoneta/estudio para ejercer el sano placer de tocar sin condicionantes. Quedaron tan contentos con el resultado que le dieron forma de álbum colgándolo en la red, y a la vez presionando a una discográfica –estamos bien vivos- que a partir de entonces se puso a trabajar seriamente en “D”. Seis meses después de la aparición de éste, se avino también a publicar oficialmente el ejercicio de insumisión.

Tiene “Last Day Of Summer” (Downtown 2011) el brillo de las obras únicas. Cada vez menos punk en lo corrosivo, pero igual de anárquica a la hora de digerir los referentes. Es como una ensalada tropical californiana –¿alguien imagina a unos Love exacerbados o a un Jonathan Wilson borracho en casa de Frank Zappa?- compuesta por arrebatos de progresismo west coast sobre bases melódicas de folk. Acústicas abigarradas, solapadas, que entre sí se molestan –pero no molestan-, fluyendo con una libertad solo concebible en el mundo del jazz. “Home Together” es una marabunta deliciosa. “Light Light Light” va hasta donde te dejes llevar. “Some Wild Going Outward” parece provenir de una fiesta donde todos son absolutamente felices. “Champ” tiene pespuntes de luminosidad africana. Y “Our Get” despeja el camino de una vez por todas al dar con las claves: la misma tibieza arrebatadora que Avi Buffalo, reafirmando que la incorporación de Jenkins ha generado una de las obras de guitarra más estimulantes del 2011. Alocada. Sin apenas producción. A flor de piel.