Hace unas semanas se debatía aquí acerca de la decepción del último trabajo de The Feelies. No se cuestionaba el hecho de que fuese el más flojo de todos, sino el marco que debía usarse para calificarlo. ¿Merecía tan legendario grupo una crítica atemperada comparándolo con otros productos del mercado actual? ¿O algo más de saña enfrentándolo al resto de su obra?

Como en el caso de una viudedad prematura, hay que reponerse precisamente con una rápida sustitución. Yo la he encontrado en casa –La Gran Alianza– y en las antípodas. De Australia directos a mi reproductor, después de algunos meses tratando de dar con ellos, Twerps se han convertido en el panel solar que me ha dado calor este invierno.

Una advertencia. “Twerps” (Chapter 2011) está confeccionado como si su génesis se produjese de carambola; como la suma de dos mitades. ¿Grabaron material para un EP y tiempo después decidieron añadir material nuevo para completar el álbum? Sea como sea, quien empiece por el principio y juzgue en función de las cinco primeras piezas, corre el riesgo de no hacerse con la foto completa. Son, por decirlo de alguna manera, muy australianas. El rasgueo tipo The Go-Betweens de “Don´t Be Surprised” y “Who Are You”, o el discurrir de “Dreamin´”, buscan más la fibra que el nervio.

Las cosas toman una nueva dimensión nada más enroscarse la voz sobre la guitarra en “Jam Song”, percibiéndose esa corriente eléctrica siempre dando vueltas alrededor de la mecha. Cierto, nada estalla, pero es esa misma sensación de control la que hace subir la adrenalina, sobre todo cuando la guitarra rítmica por fin se suelta al cuarto minuto provocando dos minutos finales de vicio. A partir de allí se contempla el álbum de otra manera, enamorándonos enseguida de la punción directa a vena de “Anything New”. ¡Tan fácil! “Bring Me Down” y “Through The Day” vuelven a anclar la hamaca entre los pilares de Forster y McLennan –o, ampliando resonancias, entre Australia y Nueva Zelanda– antes de echar el cierre con una última ráfaga de esplendor epiléptico de la rítmica. Escucharla me hace soñar con unas vacaciones en Melbourne.