Mi obsesión por el mercado anglófono a menudo me juega malas pasadas al tenerme al margen de propuestas tan recomendables como Casiokids. Por suerte, tarde o temprano se subsana la falta gracias a esos buenos amigos que todos tenemos.

Los noruegos pasean su genética en el nombre. Electrónica vetusta de hace tres décadas y melodías juveniles instantáneas son sus bazas en el segundo álbum “Aabenbaringen Over Aaskammen” (Flake 2011/Moshi Moshi 2012), una colección genial de píldoras de colores. La entrada de “Aabenbaringen Over Aaskammen”, con su aviso instrumental de una felicidad a punto de estallar –como la de Architecture In Helsinki en “In Case We Die”– es el aperitivo de una lección de versatilidad en toda regla –la mezcla de guitarra y electrónica recuerda en “Dresinen” a Cornelius– que se esfuerza –“Det Haster!”– en sonar tan cool como Hot Chip (o Metronomy, que ahora parece que viste más).

Donde definitivamente sin embargo se lucen es en la segunda mitad del álbum, cuando empiezan a apostar por las cadencias tropicales –un lujo en “Dr. Tarzan Monsoon”– y por los tonos cálidos –la progresión señorial de “Selskapets Triste Avslutning”-, llegando a la cima con los agudos vocales escandinavos de “London Zoo” y Aldri Ska Me Ha Det Gøy”: tecno pop con textura de jalea real.

Si esta formación hubiese querido homenajear a unos berlineses llamados Le Hammond Inferno, deberían haberse bautizado como The Casio Paradise. También sería un nombre de lo más explícito para hacerle justicia a esta colección de una hora –según la copia que tengas, aparecen remixes a cargo de Of Montreal y Jimi Tenor– que nos consigue hacer olvidar momentáneamente la crisis.