En la música Indie de perfil Pavement, importa sobremanera el modo de aprovechar los cuatro recursos disponibles. Por ello, al minuto y pocos segundos de haber empezado a sonar el álbum “America Give Up” (Rough Trade 2012) con el tema “Beach Sluts”, cuando de pronto se desploma un acorde eléctrico apoteósico de iridiscencia Pixies, sabes que Howler no te van a defraudar, sobre todo si eres consciente del objetivo del producto.

Dicho de otro modo, no le pidamos a un álbum virtudes que no pretendían inocularle sus progenitores. Que busquemos ese trabajo capaz de transformar el rock es un problema nuestro, no de unos chicos de Minneapolis que solo desean aportar un manojo de canciones para divertirnos. En este aspecto, “America Give Up” funciona como una navaja suiza multiusos, abarcando distintas opciones de poco enredo y mucha electricidad positiva. En el extremo ruidoso, rozan la jarana pétrea de The Jesus And Mary Chain“Wailing (Making Out)”– o de Cramps“Phytagorean Fearem”-, pero donde se mueven mejor es con el patrón clásico –“America”– que tan bien recuperaron The Vaccines o, más abundante aún –“Told You Once”, “Back Of Your Neck”-, en los márgenes resultones –por simples- del rock con palmas de Strokes. En resumen, todo un antídoto contra las influencias perniciosas intelectuales –de las cuales todos somos un poco culpables- en una música cuya motivación primigenia siempre –al menos hasta que llegó Dylan en 1962- fue escapista. Y de algún modo, si Kurt Cobain hubiese querido evitar la ironía ciñéndose al sentido literal de un título como “Smells Like A Teen Spirit”, si hubiese sido un tipo feliz, la música de Nirvana habría sonado, para bien o para mal, más o menos así.

Bendecidos por Johnny Marr, cuyo hijo forma parte de Man Made, que abrieron algunos de sus conciertos.