Vaya por delante que me encanta este álbum. Porque “Strange Weekend” (Secretly Canadian 2012), con su fijación melódica, es un trabajo planificado para encantar. Tómense los postulados más azucarados del dream pop, engrandézcanse con la parafernalia shoegaze, y démosle en los cortes rápidos –cuando de la ensoñación queremos pasar a la euforia- ese latido propio de los New Order más primaverales. Un solo pero. De un tiempo hacia acá –quizás desde The Russian Futurists-, han proliferado –hasta el punto de saturación actual- las formaciones unicelulares de un músico en su cubículo, con su electrónica de bolsillo, decorando canciones modestas de pop lánguido.

¿Cuáles serían las peculiaridades a destacar en este caso? Pues que el factorum de Porcelain Raft no es el escandinavo típico sino un italiano residente en Nueva York llamado Mauro Remiddi. Y que, además de los referentes arriba mencionados –“Pull Me To Sleep” sería un buen ejemplo-, esgrime pequeños matices para verse distinto en el espejo: el regusto psicodélico de canciones como “Shapeless & Gone” que le acercarían a los Spiritualized más melosos, cierta inclinación –“The End Of Silence”– a las cadencias pragmáticas de East River Pipe, o la acidez pop“Picture”– embutida de sensualidad de T. Rex. A veces la cortina angelical se convierte en manta telúrica pesante, y los brillantes con que ha vestido sus harapos caseros pierden luminosidad –se agradecería algún instrumento acústico de cuerda más que generase nobleza: para que nos situemos, Mauro ha taloneado a M83 y a Smith Westerns– pero globalmente estamos hablando, insisto, de un manojo de canciones nacidas para gustar.