Hay que ver lo poco que han cambiado Dr. Dog a lo largo de su discografía, y lo mucho que me siguen gustando. Ya van con “Be The Void” (anti 2012) por el séptimo álbum y, desde que hace una década los mencionase públicamente Jim James, todo han sido alegrías. Humildes alegrías musicales.

Esta vez se ofrecen algo más crudos y espartanos –más directos- y quizás no tan aferrados al ideario beatle. Incluso al principio –“Lonesome”- se hacen rogar con una tonada seca –otras a lo largo del disco serán desviadas del pop al roots-, pero siempre consiguen intercalar su caramelo patentado –“That Old Black Hole”- que les convierte en únicos. Además, con la incorporación como miembro fijo del eterno colaborador Dimitri Manos –ya presente en “Easy Beat” en 2005-, ahora han ganado en una robustez que en ningún momento empaña su olfato melódico, haciendo convivir los trotes más mundanos –“Over Here, Over There” me recuerda una vez más a Dodgy, banda a rescatar no demasiado bien vista por los defensores del pop avanzado frente al pop plebeyo- con sabrosos detalles instrumentales –ese solo de guitarra tan demodé en “Big Girl”- que les hacen aún más entrañables.

Pero no nos engañemos. Su fuerza radica en la de sus estribillos, casi siempre antológicos. Yo destacaría, de la nueva remesa, “Get Away” y “Do The Trick”, sobretodo esta última que –con un deje vocal ocasionalmente similar a Dylan- nos enseña lo que se puede hacer con materiales sencillos –una batería, un bajo, y las voces jubilosas- si tienes a las hadas del pop de tu parte. Es mi canción easygoing del 2012. Atemporales.