Siento curiosidad por el devenir de Shearwater como costilla de Okkervil River. Hasta “Winged Life” (2004), llevaban Will Sheff y Jonathan Meiburg este proyecto paralelo casi a medias, dejando a partir de entonces el primero de lado a Shearwater –desaparece de las tareas compositoras para centrarse en el grupo madre, y solo sale mencionado en “The Golden Archipelago”– mientras coge el timón definitivamente un Meiburg que también cede terreno en sus funciones instrumentales en Okkervil River. Sea como fuere a tenor de lo que se escucha en “Animal Joy” (Sub Pop 2012) y “I Am Very Far” respectivamente, todos hemos salido ganando.

Existen bastantes diferencias destacables entre “Animal Joy” y sus predecesores lejanos. Podríamos perder horas en desentrañar las claves del cambio paulatino hacia un sonido más tensado y directo, pero yo prefiero centrarme en el cambio de mentalidad. Estamos por fin ante un álbum con talante ganador. No sé si achacarlo a la firma con Sub Pop, a los colaboradores –por ejemplo Andy Stack de Wye Oak– o a la producción de Danny Reisch (White Denim) y Peter Katis (The National entre muchos, y eso es un dato importante), pero en seguida –“Animal Life”– se detecta el halo casi litúrgico que envuelve las canciones de The National. Cierto es que Jonathan Meiburg carece de la majestuosidad vocal de Matt Berninger, pero el tono –el de “Dread Sovereign” estaría entre Bryan Ferry y un lamento herido- cautiva, adquiriendo una trascendencia que trepa –“You As You Were”– por encima del bien y del mal, con las proporciones justas de épica –tanto si es un desarrollo pausado como “Insolence”, o un disparo inmediato como “Immaculate”– que tan bien manejan los autores de “Boxer”: los arreglos iniciales de “Run The Banner Down” –tan contenida-, “Pushing The River” –la musculatura de la percusión- y “Believing Makes It Easy” –grandiosa- son síntomas de la mayoría de edad alcanzada.