Lo primero que supe de Terry Reid fue a través de un artículo en Disco Expres con motivo de la publicación de “Seed Of Memory” (1976), creo que de Diego A. Manrique (a quien por cierto se parecía en la portada). Empecé a hurgar hasta dar con “Bang, Bang You´re Terry Reid” (Epic 1968).

Terry pertenece a esa raza inusual de vocalistas británicos sixties con el alma negra que empezaron a despuntar a remolque de Eric Burdon. Sin embargo, al revés que éste –o Joe Cocker-, estaba más cerca del blues que del soul, forjando en su garganta arabescos con cambios de tono imposibles. Pronto –muy pronto- atrajo la atención de los cazatalentos, y con tan solo dieciocho años ya graba este álbum bajo el pupilaje de un Mickie Most que ve en él un diamante bruto –similar a su pupilo Burdon- al que solo falta pulir para encaramarlo a las listas de éxito. Parte del sumario se confecciona con versiones. “Bang Bang” de Sonny And Cher, “Something´s Gotten Hold Of My Heart”, y dos piezas de diez minutos –una descarnada “Season Of The Witch” de Donovan, también protegido de Most, y “Summertime Blues”– confirman el estilo indomable de Reid, tanto vocalizando como con su guitarra ácida. De algún modo, en aquel mismo 1968 Van Morrison titubeaba entre “Astral Weeks” y “Moondance”, y no es ésta una comparación gratuita: escuchando la inconmensurable “Without Expression” se perciben cualidades similares –Aretha Franklin llegó a decir que era uno de sus artistas favoritos- para inmortalizarse. No en vano ha habido versiones a cargo de John Mellencamp, R.E.O Speedwagon y, cambiándole el nombre, de The Hollies (“A Man Without Expression”) y Crosby Stills & Nash (“Horses Through A Rainstorm”).

Con semejante talento y juventud, a Reid le llovían las ofertas. Prefirió irse de gira por Norteamérica con Cream antes que aceptar la propuesta de Jimmy Page para ser el cantante de su nuevo grupo. Como no tendría mucha cancha para desarrollar su faceta de guitarrista a la sombra de Page, declinó, recomendándole fichar a un tal Robert Plant (después Terry tendría en su grupo a Bill Bonham, primo de John). ¿Qué hubiera sucedido en caso de haber formado parte de Led Zeppelin? ¿Qué hubiera sucedido si Mickie Most no le hubiese hecho la vida imposible en su afán de convertirlo en un cantante comercial? Cuando se libró de las ataduras, ya había pasado su tren de blues-rock y, aunque gozó de buenos amigos –Graham Nash, gente de Yes– invirtiendo en él –incluso no hace mucho hubo versión de “Rich Kid Blues” a cargo de The Raconteurs-, pasó a formar parte del voluminoso libro de casos de mala suerte del rock.