Quienes reniegan del giro comercial dado por M.Ward se pondrán contentos al escuchar “Barchords” (Nevado 2012), el segundo álbum del canadiense Afie Jurvanen, quien opera bajo el nombre de Bahamas. Suena igual a aquél hace ocho años en la época de “Transfiguration Of Vincent”, tan deudora de J.J.Cale, antes de ponerse de largo, con los tres instrumentos básicos más voces.

Si acaso, puestos a buscar diferencias para justificar una reseña que bien podría acabar aquí, se detecta en las composiciones de Jurvanen una menor preocupación por el purismo. Dicho de otro modo, en vez de ceñirse a patrones fifties, buscan un híbrido inespecífico –guiños a lo negro: los coros de “Overjoyed”– capaz de columpiarse –como lo hacía Steve Miller– en la cuerda que separa estilos muy dispares. Aquí además la guitarra es menos de banda de country y más de banda de versiones, de manera que tanto puede ir a las raíces –incluso con soluciones blues– como entretenerse en juguetear arpegiando un estribillo de esos que tanto gustan a las FMs con John Meyer en un pedestal. “Okay, Alright, I´m Alive”, título escupido con despreocupación, es especialmente recomendable para las mañanas optimistas cuando lo banal se acepta como entrañable. En cualquier caso, es preciso volver y reincidir: los temas calcados a Ward, amplia mayoría –sobre todo los íntimos: “Montreal”, “Any Other Way”, “Time And Time Again”-, son los que de verdad enamoran, aunque yo también pediría atención para una “Your Sweet Touch” con desarrollo y guitarras.

Solo un detalle recriminable. La pureza emanante de la música pierde al contemplar una portada donde la chica durmiendo en la cama tiene la planta del pie demasiado sucia para mi gusto. O es premeditado –un contrapunto oscuro para contrarrestar el dominio del blanco-, o no han barrido la habitación, o la chica tiene alergia al agua…o –lo más probable- yo no entiendo de arte.