Quienes no hemos tenido hermanos poco podemos aportar, pero mucho se ha hablado de la admiración que siente el hermano pequeño por el mayor. Bajo tal premisa se entienden las buenas palabras que tiene el percusionista Dan McLean para con The Beta Band, donde militaba como teclista su hermano mayor John.

Hace unas semanas, en la reseña de Lambchop, comparaba las puntuaciones promediadas en metacritic de la crítica y los usuarios: por sentido común, siempre deberían ser más altas las del público –donde proliferan los fans- que las de la siempre cauta prensa. ¿Siempre? No parece ser el caso cuando de grupos nuevos británicos se trata –como en este caso Django Django-; cuando los más fervientes resultan ser precisamente los profesionales.

Metidas con calzador en los dos párrafos anteriores están las claves básicas para intuir el contenido de “Django Django” (Because 2012): el cabecilla es percusionista, existe una relación con el pop dopado de The Beta Band, y son británicos. Puntualizando, son escoceses procedentes de la cantera de las escuelas de arte, de modo que el vector dominante es el portentoso surtido de ideas –apropiadas de muy diversos sectores- con múltiples combinaciones instrumentales. Todos esos intercambios de instrumentos jamás niegan prioridad al ritmo, que indefectiblemente acaba siendo la estrella de la mesa de mezclas, sea cual sea la opción: a veces es un punto western como The Coral“Wor”-, otras el hipnotismo vibrante –“Skies Over Cairo” es como la banda sonora del magic bus lleno de humo atravesando el Indostán-, pero siempre, por muy piratas étnicos que sean pillando de donde pueden, no dejan de sonar –sobre todo las voces pálidas- inequívocamente británicos.