Habiéndose atribuido los hermanos Brewis en Field Music la función de alternativa inteligente a la propuesta Futureheads, fue “Field Music (Measure)” un primer trabajo recibido con los honores británicos reservados a los rangos de élite de la música pop. Se les comparó, salvando las distancias, con Steely Dan, por la sobriedad y la fluidez más que por la elegancia y la precisión respectivamente. Sobra decir que la comparación caló entre los consumidores británicos más optimistas.

Menos pretencioso sería relacionarlos con otro personaje de la misma época, Todd Rundgren, sobre todo escuchando algunas de las canciones que forman parte de “Plumb” (Memphis Industries 2012), su segunda entrega. Tienen una manera similar de enfocar el sonido, como un todo abigarrado y voluptuoso (entiéndase mejor escuchando la producción que hizo Todd en “War Babies” de Hall & Oates). Y tienen un déficit importante, al igual que él en Utopia, cuando buscan sin encontrar una melodía capaz de sobresalir entre la parafernalia: en los tramos quebrados del norteamericano –no en las baladas solo, que conste- los engarces siempre eran más vistosos que los supuestos estribillos.

De todos modos, aún cuando cueste pillar unos versos dignos de poder canturrear en la ducha, el álbum tiene momentos donde se hace querer: en los pespuntes maestros de “Sorry Again, Mate”, en la entrada de “From Hide And Seek To Heartache”, en el palpitar mecánico de “Just Like Everyone Else”, en los apuntes jazz funk de “A New Town” o en las tonalidades opacas de estilo Pink Floyd cuando arranca “A Prelude To Pilgrim Street”. Son detalles innumerables –además siempre cambiantes- incrustados en la estructura ósea de la composición que evitan caer en el aburrimiento al escucharla.