Revolución en provincias. O las cosas que puedes hacer en Denver cuando estás muerto. En 1995 Jeff Mangum, de The Olivia Tremor Control, se apoya en su paisano Robert Schneider –que venía de The Apples In Stereo y estaba relacionado en el colectivo Elephant 6- para el proyecto Neutral Milk Hotel con un álbum titulado “On Avery Island” (Merge 1996) aludiendo a la isla salina de su Louisiana natal donde tiene su sede la fábrica de tabasco McIlhenny.

Un revoltijo de ideas de bajo presupuesto, donde el lo-fi da cancha a lo acústico sin renunciar a la electrónica casera atrevida. En él se entremezclan las claves de la independencia más pura a velocidad de amateurismo vertiginoso. ¿Noise-folk? Sí, pero con una efervescencia de pirados pasionales –al ruido de cacerola le siguen vientos adorables de banda municipal en una misma canción: por decirlo de alguna manera, Mangum no es tan de saxo como de trombón- que arrebata. Además el atrezzo ruidista es más colcha que muralla; como el yang frente al ying de unas grandísimas melodías, artesanales y hospitalarias. “Naomi” es todo lo enternecedora que puede ser una canción vestida con sonido de latón. Y “A Baby For Pree” y “Where You´ll Find Me Now” explican con claridad las raíces de un árbol genealógico que dará frutos tan dispares como Grandaddy en una rama, y Hefner o The Wave Pictures en otra. En muchos de sus pasajes se debieron también inspirar Midlake para arrancar con el extraordinario “Bamnan And Slivercork” en 2004. Moraleja: quizás sería el momento de reivindicar este álbum considerado menor –que además suele salir perdiendo en las comparaciones con su hermano pequeño- como un trabajo de gran influencia en algunos de los mejores discos de los años siguientes.

Frente a “On Avery Island”, siempre “In The Aeroplane Over The Sea” (Merge 1998) se ha sentido ganador. Mangum construye el marco para arropar el aire casual con un traje más aseado. Como un pregonero del oeste que se viste de domingo sin darse un baño. Indudablemente las formas muestran enseguida –brutal la secuencia de entrada de instrumentos en “The King Of Carrot Flowers, Pt1”– que han sido pulidas, y no tarda en soltar su mejor baza –la titular “In The Aeroplane Over The Sea”, una de esas piezas “de belleza incomparable” digna de figurar en la serie “Lost”– para sintetizar el arte de combinar delicadeza y esperpento. Con además un aura conceptual –se dice que la bullanguera “Holland, 1945” y “Ghost” están inspiradas en Anne Frank– aumentada por referencias oníricas y tramos instrumentales cortos en la supuesta línea de un Ennio Morricone dirigiendo la banda sonora de las fiestas de un pueblo siciliano con motivo de la celebración de un funeral. ¿Existe algún ser tan miserable como para quedarse en tierra cuando le invitan a volar con “Communist Daughter”? ¿O para no sentir el regreso hiriente –tan hiriente como Will Oldham– en la larga “Oh Comely”?

Gonzos y juglares haciendo música en el granero. Disfrutando. Un mundo fascinante.